El 16 de enero de este año, Rodolfo Suarez se reunió en Buenos Aires con el presidente del Banco Nación (BNA), Eduardo Hecker, a quien le “planteó la necesidad de ‘re adecuar los vencimientos y las amortizaciones’ de la deuda que tiene la provincia con la entidad crediticia nacional, tanto para cumplir con las obligaciones contraídas, como para reactivar la actividad económica en Mendoza”, según un comunicado de prensa oficial.
Pero ocho meses después aún no hay acuerdo y en lo que va del año la provincia ya pagó $2.370 millones. Incluso, este lunes se descontó automáticamente una nueva cuota de aproximadamente $300 millones de un crédito total que ascendía a fines del año pasado a casi $11.000 millones.
El conflicto ya dejó de ser netamente técnico-financiero y pasó al terreno de la rosca política, con cruces y desmentidas. Es que desde el kirchnerismo indicaron que tras una comunicación telefónica con Suarez durante el fin de semana, Anabel Fernández Sagasti intercedió con el presidente Alberto Fernández y los ministros Eduardo “Wado” de Pedro (Interior) y Martín Guzmán (Economía), y logró este lunes que la Casa Rosada destrabara el acuerdo.

“Sólo se puede destrabar lo que se traba”, respondieron con sarcasmo desde el gobierno mendocino. Además destacaron que todavía no existe una solución definitiva; negaron la injerencia de senadora nacional; desmintieron que haya existido un llamado de Suarez; y señalaron que el puente con De Pedro lo generó el gobernador jujeño, Gerardo Morales.
En esa charla con De Pedro, Suarez reclamó por la falta de voluntad política de la Nación para habilitar la refinanciación de la deuda. “Ya está listo, quedate tranquilo”, habría sido la respuesta del ministro del Interior, que también le ofreció al mandatario mendocino gestionar un crédito blando del Estado nacional a la provincia, por unos $2.000 millones.
Eso no fue todo: allegados al gobernador indicaron que De Pedro comentó que estaba previsto que el anuncio del acuerdo con el BNA lo hiciera Hecker en una videoconferencia que fue postergada varias veces hasta que finalmente la cancelaron. En su lugar, la semana pasada llegó a los medios locales una gacetilla de prensa informando sobre una nueva sucursal bancaria en Vista Flores (Tunuyán) y la ampliación y traslado de dos puntos de atención en Ciudad y Junín.
También trascendió que el mismo Fernández iba a hacer el anuncio durante su visita a Mendoza el lunes 7 de septiembre, pero ese viaje quedó trunco “por problemas de agenda”, según manifestaron en ese momento en la Rosada.
Pero en el oficialismo provincial no celebran y, ante la promesa de De Pedro, advierten: “Lo vamos a creer cuando lo veamos firmado”. Además, miran con recelo el protagonismo que intenta ganar Fernández Sagasti en la negociación y recurren al archivo.
A mediados de mayo, la legisladora kirchnerista anunció que el directorio del BNA aprobó la refinanciación de la deuda, lo que ocurrió un mes después. “Faltan los pasos en Economía y el Ministerio del Interior, por eso le pedí al Presidente que sea lo más ágil posible”, decía la senadora en aquel momento. Pasaron cuatro meses y todavía no se logró la reestructuración.
Con el directorio del BNA ya existe un acuerdo, firmado el 20 de julio. Pero hace falta la autorización política. Desde la oposición acusan al gobierno de falta de gestión para acelerar los tiempos. Por el contrario, en el Ejecutivo local aclaran que el “problema” no es puntualmente con Banco Nación sino con la Casa Rosada porque “no autoriza la operatoria”. Y no descartan que sea una movida política para posicionar a Fernández Sagasti.
“Con el banco el tema está solucionado. Cuando tenga todos los papeles podemos firmar con el BNA, pero el Gobierno nacional no autoriza. Son cosas administrativas que generalmente suelen tardar entre 5 y 10 días, estamos por cumplir dos meses”, aseguró este lunes el ministro de Hacienda, Lisandro Nieri, a El Sol. Más directo fue el presidente de la Cámara de Diputados, Andrés Lombardi, quien aseguró que hay “intencionalidad política” detrás de estas demoras.
