El coronavirus ofreció este martes un nuevo contraste, esta vez entre la Unión Europea (UE), cuyos miembros alcanzaron un acuerdo histórico para financiar la recuperación pospandemia sólo comparable a los pactos de posguerra, y Rusia, que decidió postergar seis años su plan de desarrollo económico debido al impacto de la enfermedad.
Después de cuatro arduas jornadas de negociación, los 27 miembros de la UE acordaron poner en marcha un programa de 750.000 millones de euros (unos 865.000 millones de dólares) para ayudar a los países más afectados, de los cuales 390.000 millones serán subsidios no reembolsables y 360.000 millones serán préstamos.
El paquete equivale a 4,6% del producto bruto del bloque en 2019 y supone por primera vez en su historia el endeudamiento de la Comisión Europea, y se complementa con un presupuesto de 1,74 billones de euros para los próximos siete años.
“Ha sido una negociación difícil; Europa se enfrentaba a un reto histórico y ha sabido responder con un acuerdo histórico”, afirmó el presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, uno de los negociadores claves del acuerdo y quien logró unos 140.000 millones de euros para su país en los próximos seis años, poco más de la mitad en subsidios.
Paralelamente, el presidente de Rusia -cuarto país con más casos de coronavirus-, Vladimir Putin, firmó este martes un decreto que alteró su ambicioso plan de desarrollo económico de 360.000 millones de dólares que planeaba completar en 2024, y pospuso su término a 2030 debido al impacto de la pandemia.
El decreto modificó las prioridades de desarrollo del país y definió como objetivos principales la salud, el bienestar de la población, la posibilidad de potenciar talentos, un entorno de vida más confortable y seguro, el acceso a trabajo digno y la transformación digital.
Buena parte de los fondos previstos para solventar el programa original debieron asignarse al plan de recuperación pospandemia anunciado el mes pasado, que insumirá cerca de 71.000 millones de dólares.
