“La gente es bastante coherente y sigue las reglas”, asegura Romina Alvarez, una mendocina de 32 años que vive junto a su familia en el Reino Unido, el quinto país del mundo que este fin de semana superó los 20 mil fallecimiento por coronavirus. “En ningún momento se le restó importancia a la situación”, aseguró.
La joven reside en el condado de Essex, a poco más de 30 kilómetros de Londres, con su esposo y su hija Amelia, de 3 años. Llegó a Inglaterra por amor. Allí echó raíces y formó su familia.
La mendocina es profesora de español en un colegio secundario y cumple con su cuarentena desde el pasado 23 de marzo, “cuando las escuelas cerraron para el público en general, aunque están abiertas aún para los hijos de los trabajadores esenciales”, contó a El Sol.
Con respecto a cómo vive el aislamiento, sostuvo que “las primeras semanas las llevamos bastante bien” y explicó que, al trabajar desde sus hogares, intentan mantener una rutina para que su hija “haga algunas actividades” y mantenga la costumbre de la guardería.
En ese sentido, agregó que sólo salen a hacer las compras cada tanto ya que, en muchas oportunidades, hacen pedidos online. Sin embargo, el gobierno permite una hora de ejercicios al aire libre a diario, por lo que intentan aprovechar ese tiempo para “despejarnos un poco y sacar al perro”.
Alvarez contó que, a pesar de la pandemia, no tienen miedo ya que las personas actúan de forma muy responsable y eso “da tranquilidad”.
“Vivo en un pueblo que es mayormente inglés y no es tan cosmopolita como Londres. La verdad, la gente respeta mucho, incluso cuando vas al supermercado está todo marcado para respetar las distancias y la gente es bastante coherente y sigue las reglas”, expuso.
Con respecto a las medidas tomadas en el país europeo para combatir el coronavirus, la docente sostuvo que no está de acuerdo con las noticias que se han difundido al respecto, ya que “en ningún momento se le restó importancia a la situación. Siempre se supo que iba a haber algo grave y se iban a hacer cambios”.
En ese sentido agregó que “la mayor diferencia estuvo en los tiempos. Argentina paró todo muy al principio y acá dejaron pasar un poco más de tiempo. Pero inclusive, antes de que estuviéramos en cuarentena, la gente estaba tomando recaudos a la hora de ir de compras. Es más, en las escuelas había alcohol en gel, se les explicaba a los alumnos la importancia del lavado de manos y tratábamos de mantener la distancia en la aulas”.
“No estoy de acuerdo en que se le restó importancia a la situación, simplemente se lo manejó de otra manera”, enfatizó.
Las relaciones durante la cuarentena
Si bien aseguró que no hay personas en su círculo íntimo que se hayan contagiado de coronavirus, destacó que tanto sus amigos, como familiares y colegas de trabajo “tienen la misma actitud que nosotros en cuanto al virus. Son muy respetuosos, trabajan desde casa -si existe la posibilidad-, saliendo lo justo y tomando todos los recaudos para no contagiarse”.
Al hacer referencia al contacto con sus familiares y amigos, aseguró que se mantienen al día a través de las redes sociales.
“Los abuelos de mi marido están en edad de riesgo. Nos encargamos de hacerles las compras por internet para que no tengan que salir o de buscarles la medicación”, contó Romina. Y manifestó que hacen videollamadas vía Skype para que puedan ver a sus nietos y que intentan mantener un contacto constante “para ayudarlos con la soledad. Estamos todos colaborando con eso”.
A su vez, al momento de explicarle a su hija los cambios en su vida cotidiana a raíz de la pandemia, la docente mendocina contó que el gobierno británico ha dispuesto de ejemplares de libros para los niños “que explican qué es el coronavirus y están diseñados para poder hablar con ellos”. En este sentido relató: “Nos sentamos con mi marido y Amelia, le leímos el cuento y eso nos ayudó a explicarle por qué no podía ver a sus abuelos o por qué no va a la guardería”.
En ese sentido, contó que buscan actividades para que la menor siga practicando y que, a pesar de no poder salir de casa, la niña continúa tomando sus clases de ballet vía online. “Hemos estado explorando recetas argentinas y explicándole distintas tradiciones del país. Hemos estado cocinando bastante”, añadió.
Además, destacó que la tecnología le permite mantener un contacto constante con su familia en Mendoza. “Al principio mis papás estaban muy preocupados porque los medios argentinos hablaban de una realidad distinta a la que vivimos acá. No se le ha restado importancia, se ha manejado de otra manera. A mi familia le costó entender eso”, contó. También admitió que una vez que pudo trasladarles “la tranquilidad con la que vivimos acá, ellos también se tranquilizaron un poco”.
Al respecto, sostuvo que le gustaría que los mendocinos “aprendan de lo que está pasando acá, que seamos conscientes y tomemos los recaudos necesarios”. Y agregó: “Me preocupa un poco la estabilidad económica de Argentina, no es la misma que la de los países de Europa. Cuando levanten un poco las medidas para que la gente pueda retomar las actividades es importante que se tomen todos los recaudos necesarios para mantener este virus controlado”.
“Tenemos que observar lo que se hizo bien en otros lugares y lo que no se hizo tan bien y modificarlo. Más allá de asustarse, hay que entender que tenemos que el poder de ser responsables por lo que hacemos y cuidarnos entre todos”, concluyó.
