El presidente Alberto Fernández anunció este miércoles que el aislamiento social, preventivo y obligatorio continuará más allá del próximo domingo. Si bien reconoció que se intensificarán los controles en los centros urbanos, reconoció que flexibilizarán gradualmente algunas actividades.

“En muchos industriales hay preocupación por abrir las fábricas y hay cierta ansiedad que comprendo”, reconoció Fernández y pidió que escuchen a los expertos para estar al tanto de los riesgos.

Las declaraciones del presidente se dieron tras la videollamada que mantuvo con los gobernadores y el encuentro entre representantes del gabinete con miembros del Comité de Crisis, integrado por los sectores industrial, comercial y sindical.

Durante la reunión, los representantes de la Unión Industrial Argentina (UIA) plantearon su posición y presentaron un documento con medidas para paliar la crisis y un cronograma para reanudar la producción.

De los 900 mil empleos que actualmente están sin actividad en la industria a causa de las medidas de mitigación por la pandemia, el cronograma de los industriales contempla entre 160 mil y 300 mil empleos con sectores desarrollándose entre el 25% y 50% de su capacidad.

La propuesta elevada por la UIA contempla un listado de actividades que deben volver a la actividad.

Industria autopartista vinculada con el transporte de carga: recambio de repuestos, fabricación de neumáticos, mantenimiento automotriz.

Empresas que puedan solicitar permiso para operar y producir por motivos de comercio exterior: autopartista o automotriz, equipos y materiales para la industria petrolera como tubos y otros productos metalúrgicos.

Proveedoras del mercado interno con mayor demanda minorista: fabricación de pinturas, esmaltes; producción de cigarrillos; artículos de papelería, librería y juguetería al por menor; gráfica y afines; comercio digital Pymes; pinturería; calzado; producción de elementos certificados de protección personal u contra incendio.

Además, el documento detalla aquellos sectores que operan actualmente a niveles mínimos pero que requieren incrementar su producción.

Entre ellos destaca las empresas que proveen insumos para los sectores esenciales. Un ejemplo en este caso son las empresas textiles como hilandería, tejeduría, tintorería y estampado, necesarios para garantizar la provisión de barbijos y otros materiales utilizados en los protocolos de seguridad e higiene de la industria.

Empresas con fuerte orientación exportadora, como algunos sectores de alimentación que están ralentizados. Entre ellos alimentos envasados, golosinas, frutos secos a granel y alimentos para animales.

También contempla a la fundición, siderúrgica y metalmecánica, entre otros insumos para las empresas proveedoras de maquinaria agrícola, bienes de capital, aluminio y sus derivados, semirremolques y acoplados.

Terminales automotrices que necesitan producir para abastecer sus mercados internacionales y la construcción y reparación naval de buques.

“Algunas empresas o actividades disponen de la capacidad de reconversión rápida para la producción de elementos considerados esenciales en esta etapa (textiles de seguridad, alcohol en gel, equipamiento médico, respiradores)”, agrega el anexo.