Todos sabemos que George Bush ya no es el presidente de Estados Unidos de la USA que nos usa. Gracias a Dios, a los santos y a los obispos no pedófilos. También sabemos que su mandato ha sido catalogado como uno de los más malos en la historia de ese país. Los interesados saben también que durante su vida, aún cuando era presidente, tuvo acciones que, por un lado, despertaron indignación, y por otro, risas. Un video que abunda por internet muestra la verdadera faceta de este señor, que fue vaquero y alcohólico, sus reales sentimientos. Le cuento a usted que no tiene internet o no le interesa y no ha visto el documental. A las semanas de haber ocurrido el terremoto de Haití, dos ex presidentes norteamericanos, Bill Clinton y George Bush, fueron a solidarizarse con el pueblo haitiano, que estaba viviendo la mayor tragedia de su historia. Recorrieron distintos lugares, hablaron con gente que supiese inglés, por supuesto, saludaron a varios. El video muestra uno de esos encuentros de Clinton y Bush dándole la mano a unos pobres, paupérrimos damnificados, absolutamente desamparados. Pues, ¿qué hace Bush después de saludar a uno de ellos? Se limpia la mano en la camisa de Clinton, que lo mira como diciendo “¿qué estás haciendo, salame?”. Se limpio la mano después de saludar a un negro haitiano. ¿Qué paso, don George? ¿El negro le tiñó de negro su pulcra manito anglosajona? ¿Le dio asco saludar a una persona sufriente? ¿Le embadurnó los dedos de miseria el hombre? ¿Temió que lo contagiara con la epidemia de angustia y de dolor? Pues bien, este señor, que tuvo esta actitud ofensiva para todo un pueblo y para toda la humanidad, fue el que gobernó a la nación más poderosa del mundo durante dos períodos. ¿Qué pensará de todo esto el pueblo norteamericano? ¿Será la conducta de este señor que no merece llamarse señor una muestra del famoso modo de vida americano? No lo sé, tengo mis dudas. Hay un refrán muy conocido por todos que dice que cada pueblo tiene el gobierno que se merece, aunque hay otro que puede ser más revelador: cada pueblo tiene el gobierno que se le parece.
Desaire
Bush se limpio la mano después de saludar a un negro haitiano.
¿Qué paso, don George? ¿El negro le tiñó de negro su pulcra manito anglosajona? ¿Le dio asco saludar a una persona sufriente?
