El joven pirata informático, de 28 años, se declaró culpable el pasado mes de septiembre de uno de los delitos de robo de identidades más grandes que se conocen.
González ayudó a crear una red mundial que se hizo, desde 2006, con más de 130 millones de tarjetas de crédito y débito, con las que robó grandes cadenas de tiendas.
