Existe una cruel realidad que ensombrece las artes en Mendoza. Se trata de la “cultura del aguante”. Recitales, obras de teatro y exposiciones se ven atestadas de familiares, amigos y amigos de los amigos que fueron a “hacerle el aguante al Carlito porque hay que alentarlo en la cosa re loca que está haciendo y con cual se muere de hambre”, aunque igual, “fijate si me anota en una listita para entrar“.

Este supuesto apoyo sólo actúa en desmedro del artista y de su producción, pues no hay peor forma de alentar al arte que destacar a la persona y no el trabajo que realiza. “Vamos a hacerle el aguante al Carlito que actúa en una obra de teatro“. Por sólo una noche, la sala se llena de personas que sólo fueron a ver al actor en ascenso; sin darle importancia a lo que realmente importa: regocijarse con las actuaciones, puesta en escena, vestuario y libreto. Digamos que para la “cultura del aguante”, disfrutar del espectáculo es un plus que no se esperaba, pues sólo se va a aplaudir fuerte y a felicitar al familiar, a pesar de que su obra fue un desastre.

También es cierto que existen círculos de interés. Cuando uno comienza a concurrir a ciertos eventos es muy común encontrarse y entablar relaciones con personas con las mismas motivaciones. Entonces, todos se empiezan a conocer con todos, y “hacerse el aguante entre los del círculo.” Haciendo un paralelismo con la infancia, “vos viniste a mi cumpleaños, entonces yo tengo que ir al tuyo.”

A pesar de lo dicho, hay excepciones. Existe un público que se acerca por el interés que despiertan las diferentes propuestas artísticas, sin importarle la felicidad que con su presencia puedan provocarle al protagonista. Este fue y sigue siendo el caso de la multi-premiada obra teatral, “Contra-Inteligencia”. Esta semana se presentó en el Espacio Julio Le Parc, luego de ser seleccionada para participar en la Fiesta Nacional del Teatro.

El público asiste a la obra y llena la sala porque esta es excelente. Fruto del esfuerzo, la constancia en sus presentaciones, el virtuosismo del elenco de “La Oveja Negra” y la difusión en boca en boca.

No por “hacerle el aguante a los muchachos” fueron la mejor obra del Festival de Estrenos y obtuvieron el primer puesto en la Fiesta Provincial del Teatro. No por “hacerle el aguante al Colo”, Rodrigo Casavalle ganó como mejor actor, y mucho menos por “hacerle el aguante a Hernán Ortiz”, obtuvo el premio como mejor actor de reparto en el Festival de Estrenos. Aunque sí es cierto, que cualquiera estaría dispuesto a “hacerle el aguante” a la bella y talentosa Alina Rodriguez Hualpa.

La obra dirigida por Cristian Di Carlo es una crítica a la sociedad actual en la cual las alianzas, corrupciones y manipulaciones del poder hacen que cualquier mente revolucionaria pierda el horizonte.

La “cultura del aguante” está en decadencia. Debemos ir al teatro, a los recitales y a las exposiciones motivados por nuestro hedonismo. Las propuestas culturales que se presentan hoy en la provincia son de calidad y son tan dignas de ver como cualquier espectáculo importado. No se trata de hacer el aguante, debemos darle una oportunidad a los realizadores locales. Nos sorprenderá gratamente encontrar tanto talento. Se puede nutrir el intelecto y alegrar el espíritu más en una sala de teatro, en una exposición o en un recital que sentado frente al televisor. Y si no te gusta levantate sigilosamente y abandoná el recinto, no lo recomiendes.