Iba a hacer un chiste al respecto pero me acordé de que en estos momentos hay muchos compatriotas que están acarreando un balde de plástico hasta el surtidor más cercano para poder humedecer al menos este día, y entonces no hago chiste alguno. La leche, por ejemplo, es un producto altamente necesario. Este jugo de mujer, o de vaca –perdón por la cercanía– es indispensable para la buena salud de los culillos y más de los culillos culillitos, para quienes una mamadera o una teta es motivo de completa satisfacción. El azúcar por ejemplo, que nos endulza la vida y aporta el buen sabor a los dulces que colaboran con nuestra hipoglucosa, nuestra diabetes y nuestras caries. La modernidad le ha creado competidores serios como la sacarina sintética que endulza más que el azúcar pero te deja en la boca un molesto gustito a plástico, pero a plástico de segunda. Hay mucha gente que usa sacarina para endulzar las cosas y después de usarla se manda dos cucharadas de azúcar para quitarse de la boca el gustito a sacarina. Pues bien, como usted sabrá, mi querida señora ama de casa, el azúcar está escaseando, casi tanto como el respeto, como el honor y como la virginidad. En algunos lugares, la están racionando de tal manera que no podés llevar más de dos unidades por personas. ¿Falta azúcar? ¿Fue escasa la producción del año pasado? Niente, mi gente. Al parecer, todo apunta a una suba de precios. Están buscando un nuevo nivel de precios y eso frena el envío del producto a todo el país, dicen los que saben. “Cacho, no distribuyás el azúcar, hay que esperar que aumente el precio”. El Gobierno dice que no hay inflación, Ciurca dice lo contrario y nosotros también, porque las cosas aumentan de tal forma que si el mes pasado llenabas un carrito del súper con doscientos mangos, hoy tenés que gastarte cuatrocientos. Falta el azúcar, por lo tanto ahora se dice “Hogar, amargo hogar”. No va a poder decirle a su amor palabras dulces, y las mujeres embarazadas van a estar en la amarga espera. Habrá que volver al arrope de nuestras abuelas indias. En fin, yo que la gente, a los tucumanos les bajaría la caña.