Existe una intención, yo diría, decidida, de llamar a concurso para proveer a la provincia de un himno. La idea está en la Legislatura y cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados. Claro que apareció José Virgilio Gudiño para decir: “Che, muchachos, hace 13 años que yo compuse un Himno a Mendoza y ahora quieren afanarme la idea”. Vamos a ver qué ocurre con esta intención. Mientras tanto, nosotros proponemos, desde este espacio de humor, que se componga también un himno humorístico a Mendoza.
Si el himno serio va a cantarse en actos oficiales, inauguraciones de obras y días solemnes provinciales, el himno humorístico podría cantarse en farras informales, partidos entre solteros, casados y divorciados, en asados con clara vocación etílica y en las presentaciones del Flaco Suárez. Aquí va una letra tentativa: Esta es Mendoza señores Una tierra muy oronda Que suele sufrir horrores Cuando sopla el viento Zonda. También tenemos temblores Que nos mueven todo el piso Y algunos gobernadores Que no pasan de petisos. La Vendimia tiene fiesta
En los cerros con sus gradas Donde elegimos la reina Y chiflamos al que manda Estribillo Donde topa lo pandito Abundan los pericotes Si el amor está enculado Es que se pasó el camote. Cuidemos a los culillos cuidemos la sopaipilla Y traigamos el patero En el poto‘e la angarilla. Esta es Mendoza, compadre, Desierto estéril que venció el agua Es al cohete si intenta subir en bici hasta el Aconcagua. Aquí bailamos cueca y nos cantamos tonada Y andamos conduciendo De una manera alocada. Este himno ha de cantarse entre grititos cuyanos Y por querer celebrarse cantamos y nos mamamos.
Si hay culpables de la fiesta. Aquí están los mendocinos Nosotros somos culpables De las curdas incontables De todos los argentinos. Y se repite el estribillo. Es un humilde aporte que hacemos a la intención de tener himno. La instrumentación debería hacerse con guitarras cuyanas. Puede llevar un solo de clarín si es que los Kirchner los permiten. Eso sí, como no puede ser de otra forma, sería un himno con aro: ¡Aro, aro, aro! Este himno que tocamos/ con excelsas emociones/ jamás va a ser escuchado/ si no cantan los güevones.
