Más que un monólogo, va a ser una serie de pensamientos aislados de lo que ocurrió el sábado. Con unos amigos estuvimos festejando, celebrando, gritando. En serio, estuvimos en el Club Alemán. Cuando hicieron el primer gol, me dije “hay algo que está claro, estos tipos nos quieren ganar”. El primer gol me sorprendió. Porque hasta los tres minutos estábamos, bien, teníamos todo controlado. Hubieran empezado el partido tres minutos más tarde y no hubieran hecho el gol. Estaba en posición adelantada, adelantada para nuestra época. Los alemanes se venían como Panzer de la segunda guerra. A Demichelli se le volaban los pelos cuando pasaban al lado de él. Hubo una jugada que cambió el partido, un saque lateral que era nuestro y se lo dieron a ellos. Ahí nos vinimos abajo. Alemania no jugó mejor que nosotros, jugó mejor que ellos. Había hinchas argentinos que a los diez minutos del primer tiempo pedían “¡La hora, referí!”. Algunos querían hacer un piquete adentro del área, así no pasaba nadie. A los jugadores de Alemania no le hicieron control antidoping, le hicieron una rectoscopía, porque parecía que tenían un cuete en el poto. Maradona debió hacer algunos cambios. Por ejemplo, cambiar a tres jugadores alemanes por seis de los nuestros. Según el INDEC, ganamos dos a uno. Heinze es un apellido alemán. ¿Estás seguro de que jugó para nosotros? Messi dijo mesi… rvió de mucho este entrenamiento. ¡Qué jugador Messi! Ya van a ver cuando se decida a demostrarlo. Romero contrabandea ganado. Es cuatrero. No pegamos una, sólo tuvimos un día para cargarlos a los brasileños. Y, encima, el pulpo tenía razón. Los periodistas son cualquiera. Se cansaron de decir que el fútbol europeo estaba en decadencia, y resulta que tres de los cuatro finalistas son europeos. Uno le preguntó a Maradona si él creía que en Argentina alguien saldría a festejar. Me da miedo por los barrabravas, me da miedo porque ahora se van a venir otra vez para acá. Bueno, el Gobierno tuvo un mes de alivio. Desde hace un mes que nadie se preocupa del Gobierno. En fin, tranquilos, argentinos, que el fracaso no se nos suba a la cabeza. Si lo importante no es ganar, sino competir, nuestro seleccionado es importantísimo. Los que están jodidos son los que todavía tienen que pagar 49 cuotas del LCD. Bueno, che, es sólo un partido de fútbol. Personalmente, estoy contento. Estaba podrido de escuchar a las vuvuzelas. Tenemos que ser fuertes, tenemos que recuperarnos.