Estoy pensando en qué podemos hacer los argentinos para ayudar a los muchachos que están en Pretoria en vista al partido contra Alemania, como para reforzarlos anímicamente. Creo que algunas cosas se pueden hacer, como por ejemplo, romper relaciones con el Gobierno Alemán por alguna excusa aunque sea menor, porque al puerto de Buenos Aires llegó podrido un cargamento de chucrut, por ejemplo. En Salta hay un pueblo que se llama Alemania, un pueblito que comenzó a morir cuando estos vivos del menemismo suprimieron los ferrocarriles. Pues cambiémosle el nombre por el de México, al que ya le ganamos. Otra acción podría ser que la Sociedad Argentina de Psicología y la de Psiquiatría les enviaran a nuestros muchachos un comunicado, diciendo: “Según nuestros estudios, la mentalidad del jugador argentino puede lograr un 2 a 0 contra los teutones y mantenerlo durante 93 minutos”. Podríamos también convocar a todas las curanderas, videntes y brujas del país para que hagan un conjuro a favor del equipo argentino mientras se esté desarrollando el partido. Podríamos hacer una peregrinación multitudinaria de los argentinos y rodear la concentración de Pretoria. Claro que eso implicaría tener plata para los pasajes, pero, bueno, encarguémoselos a los barrabravas, que ellos de algún lado consiguen. También podríamos contratar a cien músicos sudafricanos para que vayan a la concentración argentina a tocar con las vuvuzelas canciones argentinas que eleven el espíritu, como la Marcha de San Lorenzo, La felicidad ja, ja, ja, ja, la canción de Maradona que le hizo Rodrigo y Otoño en Mendoza, como para que yo cobre unos mangos de SADAIC. Otra acción podría ser llevar a Sudáfrica a las mejores modelos argentinas y hacerles hacer un desfile en ropa interior de cinco días de duración frente al Hotel de los alemanes. Tiene sus inconvenientes el sistema, porque los alemanes, excitados, pueden entrar a la cancha dispuestos a todos y en un corner los nuestros tengan que sufrir algún tipo de manoseos no deportivos. Otras acciones de exaltación de ánimo podrían ser que Cristina les ofrezca planes sociales si llegan a ganar o hacer que el resultado del partido lo resuelva el INDEK, y seguro que ganamos. Por último hablemos con Dios, yo sé que él tiene ocupaciones más importantes que un partido de fútbol, pero bueno, así como en México 86 nos dio una mano, a lo mejor en Sudáfrica 2010 nos da un penal.
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Podríamos convocar a todas las curanderas, videntes y brujas del país para que hagan un conjuro a favor del equipo argentino mientras se esté desarrollando el partido.
