¿Ustedes se piensan que los programas de televisión, de Alemania, por ejemplo, son muy superiores a los que vemos acá? ¿Ustedes creen que los alemanes, por ejemplo, se divierten con cosas menos bastardas que las de aquí? Pues, os estáis equivocadois, señorais. La imbecilidad no es un patrimonio de ningún país, existen imbéciles hasta en los países que se consideran más avanzados. Quedémonos en Alemania.

    Han trascendido a la opinión pública de ese país y desde allí al mundo entero las habilidades de predecir el futuro que tiene un pulpo. El pulpo es un molusco octópodo, seguidor de Buda porque, como él, tiene ocho brazos, cosa que resulta muy notoria cuando el animal se pone a aplaudir. Dicen los científicos que se encargan de estudiar la fauna que es uno de los animales más inteligentes, pero, bueno, sin exagerar. De todos modos, no lo supera a Ricardo Fort, por ejemplo. Pues bien, los alemanes tienen en un acuario un pulpo llamado Paul que, según ellos, es vidente, puede predecir el futuro. Estos alemanes creen en cualquier cosa.

    Si les decís que tomar cerveza perjudica la sexualidad, son capaces de no tener más relaciones, porque dejar de tomar cerveza, nunca. Este pulpo vidente pronosticó que Alemania le va a ganar a Argentina. Le pusieron dos recipientes en su pecera, con dos mejillones adentro, uno con la bandera Argentina y otros con la bandera Alemana, y el pulpo prefirió comerse el que estaba en la bandera Alemana.

    Loco, después decimos que los argentinos estamos en la pavada. Y le dieron prensa, y la prensa lo difundió como si fuera un notición. Tenemos mucha competencia los humoristas, por eso nos cuesta encontrar trabajos. Es como si acá hiciéramos lo mismo con una vaca, dos fardos de pastos y las respectivas banderas. Si ellos le dan tanta importancia a una estupidez de este tamaño, entonces nosotros podemos estar tranquilos con Tinelli.

    Hay algunos que ya están proponiendo que transformen a ese pulpo en una paella. Una paella es un acuario con arroz. O a lo mejor interpretaron mal la profecía de Paul, porque si se morfó la almeja del recipiente alemán. ¿No significa eso que a los alemanes se los van a comer crudos? Nos van a venir a nosotros con pulpos, ja, a nosotros que inventamos la pulpería, ja.