Un favor que le hizo la presidenta a Kelso Kake por los servicios prestados. Y ahora se suma las tentaciones que ofrece el Gobierno de San Luis al convalidar una ley que ofrece la devolución de 80% de la inversión a empresas frutícolas que se trasladen a esa provincia. Estos Rodríguez Saá no sólo te pisan, sino que se ponen espuelas para pisarte. Ya hay varias empresas mendocinas, principalmente olivícolas, que están haciendo los trámites para trasladarse, se quieren tomar el olivo. Dice el Gobierno mendocino: “No van a tener suerte estos puntanos, porque la tierra de San Luis no es propicia para el cultivo de la aceituna. Plantan aceitunas y les salen chisitos. Muchas aceitunas les salen sin carozos y entonces Clemente no tiene qué escupir. Además, no tienen agua suficiente”. “Pero miren que estos Rodríguez Saá son capaces de mandar a regar los campos con agua mineral”. “Quédense tranquilos, que Mendoza es una provincia que tiene chapa. Uno va a Singapur, por ejemplo, y dice que viene de Mendoza y todo el mundo le dice ¿Ah? Además, nosotros hemos sido declarados territorio libre de la mosca del mierditerráneo. No va a pasar nada”. Pero, por las dudas, yo les ofrecería algo a las empresas del ramo, o de la rama. Por ejemplo, permitirles cultivar plantas de queso y plantas de salame, así con las aceitunas completan un cultivo de picada. Darle atención a los olivofrénicos, que son los locos por las aceitunas. Promover el injerto de aceitunas con sandías, así obtienen frutos más grandes. Hacer que la rama de olivo que lleva en su pico la paloma de la paz sea olivo mendocino, lo mismo que los ramos del Domingo de Ramos. Reembolso de un centavo por cada carozo que acerquen a la Casa de Gobierno. Rebautizar el puente Olive por puente Oliva allá en la zona de Godoy Cruz. No podemos permitir que San Luis nos afane nuestras empresas. A mí me parece que la intención del Gobierno de San Luis es un acto lleno de saadismo. Ya van a ver que Kelso Kake se impone con la energía que le es característica y que se ha conocido en otros tiempos, y si no me creen, pregunten en Malargüe.