A Rodolfo Suarez se lo ve bastante tranquilo; demasiado, si se tiene en cuenta que en menos de una semana, de confirmarse lo que marcan las últimas encuestas, puede convertirse en el próximo gobernador de Mendoza.
Si lo logra, el actual intendente de la Ciudad de Mendoza accedería al lugar al que siempre quiso llegar su padre político y nunca pudo.
Suarez es el heredero de Víctor Fayad. De él se acordó por estos días. Y de él, entre otros temas, también habló en una charla que buscó ser una pausa en medio de la campaña.
El Viti
“El Viti (Fayad) no entendería nada, jajaja. Siempre me decía, aunque no me gusta ser autorreferencial, que tenía condiciones; que me dedicara a la política y que me pusiera a estudiar. En el último tiempo, cuando estaba enfermo, ya pensaba en cómo se iba a preparar la Capital para los nuevos escenarios, y me pedía que liderara eso”.
“Le voy a llevar unas flores. Ya le llevé a mis viejos que están en el cementerio de San Carlos, y ahora le voy a llevar al Viti. Siempre lo hago antes de unas elecciones. Aprendí mucho de él en cuanto a la gestión. Le he agregado diálogo y trabajo en el territorio”.
“Ya en la última época, en la etapa terminal, le contaba que estaba hablando con Alfredo (Cornejo) y que era necesario hacer alianzas. Estaba de acuerdo”.

Por las redes
“Manejo algunas redes sociales; sobre todo, Twitter. Me cuesta Instagram. Y con mi secretario tenemos diálogo permanente para ver qué ponemos en Facebook y aclaramos cuando el que escribe soy yo o directamente ponemos ‘soy del equipo de Rodolfo Suárez’. Twitter es la red más política y por eso le presto más atención. Y solamente están activas si estoy yo presente”.
“Trato de no calentarme en las redes. Estamos en una etapa de la campaña en la que no podemos cometer errores. Me interesa todo lo que tiene que ver con fake news y saber cuando eso ocurre”.
“Se han metido con el cumpleaños de 15 de mi hija. Antes de mi vida política, tengo 25 años profesión donde por suerte me ha ido muy bien. Soy especialista en Derecho de Daño y durante años he trabajado mucho. Por lo tanto, como tengo una sola hija, le quise festejar el cumpleaños de 15 lindo y como podía. Ahora están diciendo cosas en las redes y poniendo las fotos de ella. Vino llorando a mostrarme lo que estaban diciendo. Eso me afectó. Cómo no voy a poder hacerlo”.
“Se dicen muchos bolazos en estos días, como en el debate del otro día, donde (José Luis) Ramón dijo que gastamos 20 millones de pesos por traer a John Digweed. Una barbaridad”.

Correr y jugar
“Soy como Javier Mascherano. Mi forma de gobernar es estar muy encima de la gestión. Por eso es muy fácil hablar de afuera. Pero hay que estar en la gestión. Es como si alguien está gordo: va un nutricionista y lo primero que va a decir es ‘tiene que adelgazar’. Los políticos somos iguales. Viene uno y dice ‘hay que generar empleo’, ‘hay que explotar Vaca Muerta’. Hay que mostrar un plan. Y eso es gestionar. Hay que estar. Si nadie sabe cómo se mueve la administración pública o cuáles son las puertas que hay que golpear, es muy fácil hablar desde afuera”.
Se dice de mí
“No me gusta hablar en público. No me gustan los discursos políticos partidarios. No me gusta hablarle a públicos cerrados. Me gusta más hablar con la gente, ir casa por casa. No soy de grandes discursos para los círculos rojos. Me parece algo molesto. Me cuesta. Pero a veces surge y si existe un vínculo con la gente, me siento bien”.

Consultorio vecinal
“Todos los miércoles de 8 a 20, como dicen acá, tengo consultorio. Esos días sólo los uso para atender a los vecinos. Así lo hice durante todo este tiempo. Es una experiencia muy rica. Por eso voy a poner un despacho de gobernador en San Rafael. Una o dos veces al mes, el gobernador debe ir y atender los problemas allá. A los Félix no les ha gustado mucho, jajaja”.

Las encuestas
“Me ha pasado. No hay que gritar el gol antes de tiempo ni sacarse el casco antes de terminar de andar en bicicleta. Me di un golpe por eso. Ninguna encuesta me pone eufórico. Trato de analizarlas más allá de la intención de voto. Las veo, pero no las festejo”
“Cuando me recibí de abogado tomé un caso y hasta gasté a cuenta por lo que pensaba que iba a cobrar. Vino uno con más años de experiencia y me dijo: ‘Por ahora sólo tenés un caso. Primero tenés que ganar el juicio. Después, cobrar y ver cuándo lo cobrás’. Aprendí a nunca festejar antes”.
“Yo llegué a ser candidato por las encuestas; no porque tenga una construcción política en la provincia o haya armado equipos en cada departamento. La realidad es que daba bien en las encuestas y la gente valoraba la gestión en la Ciudad y me veía potencialmente como un candidato”.
“Las últimas encuestas las dimos a conocer para que la militancia tome confianza. Después del 11 de agosto, muchos quedaron planchados. Después vino lo de San Martín, que fue una inyección de optimismo para todos”.
“Es impresionante cómo vota la gente. Cada domingo puede cambiar todo. Ya no vota por tradición partidaria. Vota por lo que siente”.

Los rivales
“De los tres contrincantes, elijo a Noelia (Barbeito). Respeto y valoro su postura coherente, aunque no coincido en nada con ella. Pero sin dudas ha logrado mantener su discurso a lo largo del tiempo. No me gustan las mutaciones ni los coaching en política. La autenticidad es un tema fundamental a la hora de elegir a quién votar”.
“He dado definiciones muy fuertes, que nunca nadie dio en campaña, como en el tema de minería, la creación de un banco provincial o lo que pienso del aborto. No trato de acomodarme. Y veo candidatos que han borrado hasta los pañuelos verdes de sus redes sociales y cambian los discursos. Eso me da bronca”.
“El peronismo tiene un componente religioso, de fe, de dogma, y contra eso es difícil”.

La Ciudad
“Tengo dos obras de las que me siento orgulloso. Una es todo lo que estamos haciendo en los barrios Olivares y Flores. Cuando empecé hace cuatro años, los desperdicios sépticos estaban en el medio de la calle. Hoy esa gente tiene cloacas, tiene agua, luz, canchas de fútbol, centro cívico. Eso no lo ve nadie. Y sacamos el 17 por ciento de los votos nada más ahí. Y el Parque O’Higgins. Me encanta la vida que tiene”.
“A veces veo cómo se disfrutan de esos espacios, o veo la Plaza España llena de gente y pienso ‘la puta madre, cómo no me quedo cuatro años más acá’ jajaja”.
“Ahora estamos largando en La Favorita una obra de 400 millones de pesos. Es un subsidio del Banco Mundial. Es para hacer todo lo que falta y dejarlo igual que cualquier otro barrio de la Ciudad. Ganamos el concurso porque presentamos un proyecto para hacer infraestructura con visión de género. Lo hicimos junto con la Universidad de Harvard, que vino acá a estudiar toda la zona. Ahora nos dan ese dinero y no tenemos que devolver nada. Y no hizo falta hacer populismo”.
“No importa sacar el 17 por ciento de votos ahí. Viven 45 mil personas, de las cuales hay 9 mil empadronados y 7 mil son los que votan. No se puede evaluar electoralmente eso. Hay que gobernar para todos”.

Su impronta provincial
“Llevó tres años estudiando la gestión provincial para estar listo. La relación con Alfredo es muy buena. No nos vamos a pelear nunca. Desde que yo soy presidente del partido en la provincia no hay un quilombo en el radicalismo. Nunca pasó eso. Es una política que llevamos adelante con el Alfredo. También nos hemos sentado con el Julio (Cobos). Trabajamos con los intendentes. Hemos cambiado. Y la verdad es que me gusta laburar. Mi ego está por el piso. No me interesan las cuestiones personales”.
“Estoy en condiciones de decir qué cambios haría en el gabinete. Quiero un ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Cultura y Turismo tienen que estar juntos. Cambiaría el superministerio y lo dividiría. Creo que hay que jerarquizar las áreas de hidrocarburos y minería. Apunto a eso”.

