Hacemos cola para todo, para pagar, para cobrar, para comer, para ir a ver un espectáculo, para sacar turno en una mutual, para pedir informes en un banco. La cola es una institución nacional. Es más, llegamos a una oficina, una repartición pública, por poner un ejemplo, y si no hay cola nos sentimos más desconcertados que Fidel Castro visitando la Estatua de la Libertad. Digo en mi espectáculo de los viernes en Soul Café esta pequeña poesía: No me venga con que no hay nadie / que no pienso darle bola / ustedes me acostumbraron / no hago el trámite si no hay cola./ Necesitamos la cola / para estar en todos lados / si aquí la cola es un poto / andamos todos poteados. Ahora hemos vuelto a las colas para cargar combustibles.

    Todo aquel que tiene auto está sometido a estos avatares de la actualidad. Los precios de los combustibles vienen subiendo desde hace tiempo. Lo hacen medidamente como para que nadie se caliente. Porque no es lo mismo subir los precios de golpe y decir la nafta desde hoy aumenta un peso por litro, que aumentar unos centavitos hoy, otros más allá y otros centavitos de aumento mañana, como paisaje de Catamarca, ¿vio? ¿A qué se debe el aumento?

    Mire, comadre, todo aumento existe porque hay alguien que quiere ganar más. O por lo menos no ganar menos de lo que viene ganando. Las petroleras dicen que el están produciendo al máximo y lo que se consume es más de lo que pueden producir. Los empresarios dicen que tienen baja rentabilidad (se han cerrado ya 2.500 estaciones de servicio en los últimos cinco años en el país). El Estado no quiere que las multinacionales controlen el mercado. Lo cierto es que hay defasaje entre la oferta y la demanda.

    Dicen los entendidos que por eso aumenta: mientras más caro resulta el combustible menos consumirá la gente y menos demanda habrá, entonces se equilibrará el abastecimiento. Las petroleras pelean con el Gobierno, el Gobierno con las petroleras, las petroleras aprietan a las estaciones y las estaciones aprietan al usuario. De seguir así, andar en auto seguramente será un lujo pero no por tener auto, si no por lo que el auto come. Es como si al hombre se lo valorara por un kilo de asado. Bueno, no estamos muy lejos, ¿no? Yo digo, hacer cola para pagar menos, no estaría mal. Pero hacer cola para pagar más… Solamente a nosotros se nos ocurre.