La izquierda unida mendocina, nucleada en el Frente de Izquierda Unidad, tiene un sueño y va por él en las cada vez más cercanas elecciones provinciales a gobernador. Aunque no lo dicen abiertamente –como es de suponer en medio de la campaña y antes de que se juegue el partido–, sus principales dirigentes reconocen estar lejos de la batalla por el premio mayor; pero aspiran, con entusiasmo envidiable, a “instalar la izquierda en la Legislatura”.

La candidata a gobernadora, Noelia Barbeito, ha concentrado su campaña básicamente en el Gran Mendoza y, particularmente, en los departamentos más urbanos y donde se aglutina la mayor cantidad de población de la provincia. También ha aprovechado cuanta oportunidad se le ha presentado, como los debates, para describir y desgranar las ideas del frente, intentando seducir con su cruda descripción de la realidad tanto a independientes como también a aquellos decepcionados y frustrados por los partidos mayoritarios y tradicionales. “Esta semana queremos instalar fuerte la importancia de la izquierda en la Legislatura, sobre todo por los tiempos que se vienen y la necesidad de defender la educación pública, el medioambiente, el derecho de los trabajadores, el de los jubilados, el de los jóvenes y el de las mujeres. Todos nuestros spots tienen esos ejes”, comenta Barbeito, esta profesora de Historia y docente, con experiencia legislativa, al frente de la máxima representación de toda la izquierda provincial para la Gobernación.

Tanto Barbeito como su compañera de fórmula, Soledad Sosa, tras el resultado de las PASO en las que consiguieron alcanzar y superar el tope de 3 por ciento para competir el 29 de setiembre, saben que sus mayores chances de expansión se encuentran focalizadas en el Gran Mendoza y, particularmente, en el Primer Distrito Electoral, conformado por los departamentos de Guaymallén, Las Heras, Capital y Lavalle.

Las candidatas y quienes las secundan van por la conquista de más bancas legislativas que acompañen las conseguidas en el 2017. Dicen tener datos fehacientes y chances reales que les alimentan las esperanzas de conseguir la reelección de los legisladores provinciales Víctor Da Vila y Macarena Escudero, en Diputados y Senadores, respectivamente.

Recorriendo las calles, sostiene la izquierda, perciben que la polarización está instalada, pero a la vez, y en eso asientan y apalancan sus deseos, “nadie quiere darle poder absoluto a quien gane”. Hay, afirman, un deseo de ponerle límites al próximo gobernador o gobernadora y es allí, en ese terreno, en donde pretenden hacer pie y convertirse en competitiva. En que sus legisladores, en caso de alcanzar las bancas que pretenden, serán la voz de aquellos que prefieren ponerles freno al avance de las ideas hegemónicas que han protagonizado la vida política de la provincia.

“Queremos que se asuma que no es un voto perdido el voto por la izquierda”, dice Lautaro Giménez, uno de los máximos referentes del sector. “Vemos con algo de sorpresa la multiplicación de propuestas demagógicas, como eso de llenar las heladeras de forma mágica de Anabel Fernández Sagasti. Hay sectores de la sociedad, que vemos a diario, que se sienten y están mal, pero que a la vez ven con desconfianza algunas de las propuestas que se están escuchando”, agrega Giménez.

Para el oficialismo, claro está, también la izquierda tiene preparados sus dardos críticos. De las propuestas de Rodolfo Suarez, el candidato de Cambia Mendoza, selecciona un puñado como objetivo para desactivarlas. Le achacan al gobierno de Alfredo Cornejo y al candidato de la continuidad seguir con lo que consideran “el ajuste en educación pública” y, junto con eso, el meneado ítem aula, al que se oponen sin medias tintas.

“Hoy más que nunca la izquierda a la Legislatura. No dejes que los partidos tradicionales se queden con todo”, dice en el último spot pronto a ser difundido, Noelia Barbeito, acompañada por sus compañeros que pelean por las bancas, tanto las de la Legislatura como la de los concejos deliberantes de los departamentos que tienen bajo la mira y donde se sienten y perciben más fuertes.

Las propuestas de la izquierda han sido siempre las que son, en definitiva, la columna vertebral de su visión política. En términos económicos apuntan, como todos, a la reactivación de la actividad fabril, a dar por terminados los despidos, a la defensa de los trabajadores públicos y privados, a la defensa de los ingresos “dignos” para todos y, desde ya, a llevar adelante una férrea custodia del medioambiente. Por eso es que se oponen al fracking o método de fractura hidráulica para extraer el petróleo y el gas en el Sur de la provincia y prometen terminar con el mismo. Claro que, en ese mismo sentido, se niegan a modificar la 7.722, la ley antiminera sancionada en el 2008, prometiendo defender su aplicación negándose al desarrollo minero a gran escala.

El último spot, en ese en donde piden ponerle un límite al radicalismo y el peronismo, fue grabado en su totalidad en la pasarela que une la calle Mitre con el parque que rodea la Casa de Gobierno, pasando por arriba de la calle Pedro Molina. Allí el video muestra una silla en la que se van sentado los candidatos. La silla, o la banca legislativa, en resumen, que la izquierda buscará ganarse el 29 de setiembre.