Le quisieron cobrar un peaje para transitar por el barrio La Gloria y, como no tenía plata, lo acribillaron con cinco balazos frente a su esposa. Por el brutal asesinato de Miguel Ángel Rojas (32), ocurrido el 9 de diciembre del 2006, hay tres integrantes de la barra brava del club Godoy Cruz que están siendo juzgados en la Séptima Cámara del Crimen.Ayer, en la primera jornada de debate, el hermano de la víctima señaló con nombre y apellido a dos de los acusados como los autores del asesinato.

    Sobre quienes están sentados en el banquillo de los acusados pesa una imputación castigada severamente por el Código Penal: arriesgan la pena de prisión perpetua si son hallados culpables. Tanto Diego Ariel El Flaco Sarmiento (22), Gerardo Norberto Lera (20), alias El Mayonesa, como Diego El Chino Fava (25), cargan sobre sus espaldas el delito de homicidio criminis causa agravado por alevosía y por el uso de arma de fuego. “Después del hecho, me dijeron que Diego Fava le pasó el arma a Sarmiento y este le disparó”, sentenció Pablo Rojas frente al tribunal presidido por Pedro Carrizo e integrado por Gabriela Urciuolo y Agustín Chacón.

    Fuentes vinculadas a la investigación del hecho señalaron que el joven acusado por el hermano de la víctima como el autor de los disparos que mataron a Rojas estuvo vinculado, junto a los líderes de la barra de Godoy Cruz, los hermanos Daniel El Rengo Aguilera y Diego El Asesino Aguilera en otros hechos delictivos. Es más, la madre de Lera declaró ayer en el juicio y manifestó que los hermanos Aguilera la echaron del barrio y la amenazaron diciéndole que si no se iba,“la iban a matar”. Esto, debido a que su hijo no se adjudicó la autoría del hecho, porque en ese momento era menor de edad y no iba a ser juzgado por una Cámara del Crimen (ver aparte).

UN PEAJE. Los hechos que están siendo ventilados en la sala de debates surgieron del expediente que señala que, a las 6.30 del día citado, la víctima, su esposa,María Eugenia, y su hermano Pablo, salieron de una fiesta familiar y regresaron a sus casas caminando por los pasillos del conflictivo barrio La Gloria. En un momento, Pablo se detuvo a orinar detrás de un árbol y Miguel Ángel siguió la marcha junto a su mujer. De repente, un grupo de siete personas lo increpó violentamente para que le entregara dinero a cambio de dejarlo seguir caminando, pero Rojas se negó y entonces sobrevinieron los disparos.

    “Mientras yo estaba haciendo mis necesidades, escuché los gritos y luego cuatro disparos, me acomodé la ropa rápidamente y salí en auxilio de Miguel Ángel y su señora. Pero, cuando llegué, los delincuentes ya se habían ido. Luego, me dijeron que Diego Fava le pasó el arma a Sarmiento para que le disparara, porque mi hermano los había reconocido, y que un tercero se quedó con la billetera”, señaló el menor de los 11 hermanos –8 mujeres y 3 varones–.

    Minutos antes de este contundente relato, la esposa de la víctima también había declarado y señalado que ella, cuando fue increpada junto a su esposo por los malvivientes, salió corriendo en busca de auxilio a la casa de unos parientes, pero que no encontró a nadie. Entonces, volvió al lugar y vio justo cuando uno de ellos asesinaba a quemarropa a Rojas,quien murió casi instantáneamente, tras recibir los cinco disparos.

    En la primera jornada de debate se pudo ver a la familia de Rojas con carteles reclamando justicia, situación que podría repetirse hoy cuando continúe el proceso oral. Varios testigos aportarán más detalles a la causa y recién el juicio se reanudará el martes, porque el viernes se realizará en esa sala de debate la última jornada por el homicidio de Jonathan Oros en la Comisaría 33ª.