Buenos días, a pesar de todo. Un amigo mío es muy adepto a los piropos bastardos dichos a las mujeres bellas que eventualmente encuentra en su camino, que aquí en Mendoza proliferan como los hongos después de la lluvia. Por ejemplo, les dice piropos actuales, basándose en hechos del acontecer reciente, pongo ejemplos: “Si vos fueras Riquelme, haría un banderazo para que te quedes en mi boca”; “Cuando te elijan reina de la Vendimia, te iré a buscar para que festejemos entre las hileras”.
Y ayer se le ocurrió este, pasó una chica y le dijo: “Sos como el aguinaldo de Scioli, te agarro y te parto en cuatro”. Es grosero, pero actual. Porque ocurre que a los enfrentamientos acostumbrados que tiene Cristina con alguien o alguienes, ahora se suma Scioli. Scioli necesita plata, no tiene dinero para hacer frente a los compromisos de su Provincia.
No voy a entrar en el territorio de esos chistes bastardos que dicen que Scioli necesita que le den una mano o que a Scioli se le fue la mano con los gastos, porque me parecen ofensivos y de mal gusto. A la que no le pareció ofensiva su opinión fue a Cristina, quien, al parecer, dijo: “Que lo saquen a Scioli, que esa provincia la mando yo”.
Frase, que, de ser cierta, habla profundamente del nivel de humildad que tiene nuestra presidenta. Ya le había insinuado al gobernador de Buenos Aires que tiene que hacer las cosas bien. Scioli está económicamente ahogado. Como insinuaba el piropo, no tiene ni para pagar el aguinaldo.
Entonces, le es imperiosa la ayuda de la Nación. Pero, la Nación no está dispuesta a andar derrochando billetes así como así, así que mandó alguito y ese alguito no alcanza para pintar la pieza, ni siquiera para darle una mano. Ya caí otra vez en los chistes blasfemos. A la provincia de Buenos Aires le queda chico el título de provincia, es un país.
Por extensión, por cantidad de habitantes, por los recursos que tiene, por su ubicación estratégica y, además, como es fácil de deducir, ahí está la cantidad de votos que deciden las elecciones. A Scioli no le pusieron las alas los Kirchner, pero fueron ellos los que le enseñaron a volar. Y el vuelo de Scioli apunta al techo, al menos, de la Casa Rosada.
Esto es algo que no se puede decir, ni siquiera insinuar si antes no cuenta con la anuencia de la que decide todo, ordena todo, reta a todos. La provincia de Buenos Aires no tiene plata para hacerles frente a sus compromisos. Para llamar a sus empleados y proveedores y quedar con ellos a mano. Otra vez, los chistes fáciles. Si mi amigo, el piropero, se enterara de esta situación, tal vez haría un piropo que dijera: “Si yo fuera Gobierno y usted fuera Buenos Aires, no sólo le daría un crédito, también le saldría de garante”.
