Desde hace nueve años en la Destilería de Repsol YPF, ubicada en Luján de Cuyo, funciona una reserva natural creada por la petrolera que, sumada al cuidado de animales en riesgo, sirve como termómetro para medir el impacto ambiental que el funcionamiento de la megainstalación puede causar. “Una de las razones principales de la reserva es ver cómo se compatibiliza el medio ambiente con el desarrollo industrial.Observamos el impacto de la refinería en los animales para detectar si los ruidos, gases o movimientos del suelo son perjudiciales” afirmó Pedro Babsia, guardaparque de la reserva. Con el objeto de contribuir al rescate y supervivencia de pájaros en situación de riesgo, Repsol-YPF creó el Centro de Rescate y Recuperación de Aves en la Reserva ecológica, ubicada en el interior del predio de la refinería.
La misma también es utilizada para ver el impacto de la destilería en el ecosistema del lugar. Así, la reserva permite el monitoreo biológico de distintas especies animales y vegetales para detectar cualquier modificación resultante de la actividad industrial a fin de tomar las acciones correctivas pertinentes. La reserva es utilizada también como un centro de liberación de las aves pesseriformes (también denominados pájaros cantores), en su mayoría se trata de especies secuestradas en operativos realizados por Gendarmería y los guardaparques de la Dirección de Recursos Naturales. Por mes entran a la reserva entre ochenta y cien aves secuestradas, provenientes del norte del país y países como tránsito para llegar a Chile; de ahí, los animales son trasladados a otras partes del mundo como Estados Unidos y Japón” explicó Babsia.
Algunos de los animales con más riesgo de extinción en Mendoza son el pájaro siete cuchillos y el cardenal amarillo, ambas especies muy atractivas para el tráfico ilegal. Hasta el momento se han liberado 474 aves en la reserva. El lugar cuenta con tres recintos para la recuperación de aves, uno de cuarentena donde se realiza tratamiento veterinario, un laboratorio y una sala de terapia básica. También hay un área de rehabilitación, formada por dos grandes jaulas para que las aves desarrollen su musculatura y recuperen su plumaje. Se aplican acciones correctivas de conductas nocivas y se las incentiva a que no dependan del hombre en su supervivencia.
El plan de manejo del centro así como también la coordinación y supervisión del mismo están a cargo de la Dirección de Recursos Naturales de Mendoza. YPF, a su vez, aportó las instalaciones especialmente construidas para el centro y personal técnico que presta servicios en la reserva ecológica de la refinería. Ezequiel Eskenazi, vicepresidente de la fundación, comentó que apuntan a las nuevas generaciones para que se interesen en la naturaleza. En la reserva ecológica también hay ñandúes, liebres patagónicas, tortugas, ciervos colorados y aves de todo tipo y tamaño, y su función, además de técnica, es recreativa y educativa.
