Las horas previas a la llegada de Cristina Fernández a San Martín, que se cumplirá el sábado, han estado precedidas, como suele suceder, de algunas tensiones, tironeos varios entre los dirigentes del peronismo que pretenden ser los protagonistas estelares de un hecho político de alto impacto y discusiones de variada intensidad en torno a la organización del evento.
Son varios los aspectos que se discutían, al menos hasta anoche, todos relacionados con la llegada de la ex presidenta. Entre ellos, el lugar donde, finalmente, Cristina se acomodará para presentar “Sinceramente”, el libro del que poco habla en verdad en sus apariciones, pero que le ha permitido encarar la campaña electoral como candidata a vice de Alberto Fernández sin asumir el costo y el desgaste de los actos masivos.
Las presentaciones de Cristina se han transformado en una variante atractiva de la campaña, de la que se han servido no sólo la oposición y los sectores fieles al kirchnerismo, sino también el propio oficialismo, buscando capitalizar algunas de sus declaraciones intensamente polémicas, como la de los productos “Pindonga” y “Cuchuflito”, por caso, que originaron un debate nacional de proporciones que ha tenido a empresarios del rubro alimenticio, a economistas, a los políticos y al ciudadano común, desde ya, polemizando sobre el asunto y, en especial, sobre el maltrecho estado de la economía del país.
Antes de esa presencia estelar de Cristina en Mar del Plata, la del viernes, la ex presidenta había dado mucho que hablar cuando confesó que hubiese sido amante del general Belgrano de haber vivido en su época; o cuando trató al presidente Mauricio Macri de “machirulo”; o bien cuando se quejó del trato amable que recibe por parte de los medios hegemónicos –como le gusta llamar a los que tienen un perfil crítico a su figura–, la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, a quien describe en su libro como una suerte de “hada virginal”.
Se sabía que Cristina llegaría a Mendoza para darle apoyo a una de sus dirigentes preferidas, la candidata a gobernadora Anabel Fernández Sagasti. El departamento a visitar también había salido sin mayores problemas: se decidió San Martín para darle apoyo a Jorge Omar Giménez, el intendente, que viene soportando un desgaste importante en la gestión y que se encuentra bajo la amenaza de perder ese bastión del Partido Justicialista en la provincia.
Dirigentes del Este habían sugerido el polideportivo Torito Rodríguez, pero afirman que Oscar Parrilli y la editorial Sudamericana se opusieron. Quienes perdieron la pulseada quedaron algo molestos, por no decir demasiado. El Torito, para los locales, era el mejor escenario porque podría albergar a casi 5.500 personas todas sentadas. Pero, Parrilli y Sudamericana, especialmente la editorial, se negaron porque los compromisos asumidos determinan que para una presentación de un libro deben evitarse los actos políticos, las movilizaciones, los bombos y las banderas. Condiciones que se habrían aceptado para enmascarar lo que es, en definitiva, un acto político-electoral.
Cristina, finalmente, se presentará en el Centro de Congresos y Exposiciones de San Martín, como lo exigió la editorial, un lugar que puede albergar a un poco más de mil personas, las que ingresarán todas con invitaciones y precintos especiales. Pero, fuera del salón, a Cristina se le proporcionará un lugar para saludar a la militancia que llegue a verla o bien para aquellos interesados en escucharla hablar de su ópera prima que se queden sin el salvoconducto.
Cristina llega con siete custodios de la Policía Federal que obligatoriamente la siguen por donde se mueva en su carácter de ex jefa de Estado. Además, alrededor de unos quince o veinte dirigentes de La Cámpora también han prometido su asistencia. Ayer era importante el operativo de llamados de los dirigentes locales hacia los hoteles de Mendoza buscando albergue para los visitantes, con respuestas negativas de todos ellos por tener sus habitaciones comprometidas, según las respuestas, por la extraordinaria afluencia de turistas de las provincias que están en receso invernal. Ante eso, la gente de Anabel salió a pedirles a sus dirigentes que abrieran las puertas de sus propias casas para solucionar el problema.
El hecho es que no todos los que quieran ver a Cristina podrán hacerlo. Los dirigentes que llegarán con algunos militantes de toda la provincia habrían decidido quedarse fuera, para acompañar a su gente, que arribará en movilidades propias o alquiladas, como también a aquellos que vendrán desde Buenos Aires y San Juan. Un párrafo aparte para la provincia vecina: Cristina llegará a la tierra de Sergio Uñac mañana para liderar un acto proselitista cargado de mística peronista, para homenajear la figura de Evita. La ex presidenta pasará la noche en la capital sanjuanina y el sábado se dirigirá directamente a la presentación de su libro hasta San Martín. Entre otras de las cuestiones curiosas que rodean su visita, Cristina puede que llegue en el avión acompañada por Uñac y Gioja y aterrizará en San Martín, en el aeropuerto departamental que el gobernador Alfredo Cornejo pensó ampliar como destino para las aerolíneas low cost.
“No irá a Las Heras”, decían seguros y pícaros quienes están cerca de la organización de la visita de Cristina, en alusión a que evitará el aeropuerto internacional Francisco Gabrielli enclavado en las tierras que comanda hoy el radical Daniel Orozco. En fin, códigos y misterios que encierra nuestra política.
