Por ahí tenemos tendencia a exagerar. “Te lo dije un millón de veces”, le dice ella a él cuando él se mancha con mayonesa el traje. “Laburo como un animal y no me queda ni un segundo para descansar”, dicen algunos para describir su actividad laboral. Ahora decimos: “Estamos en el horno”, cuando se presenta algún inconveniente dentro de la rutina. El tipo pescó un pez de este tamaño, y le pusieron 128 puntos cuando lo operaron del apéndice. Exageramos, tenemos esa tendencia. El ex presidente exagera con vehemencia cuando dice que si pierde Cristina, acá se desata el caos. Exageramos a favor cuando confeccionamos nuestro currículum.
¿A usted no le parece que estan exagerando un poco con este asunto de la influenza A, o el virus H1N1, o la tal vez mal llamada gripe porcina? Los criadores de porcino de todo el mundo se quieren cortar la mitad del otro porque sus ventas han descendido. Los realizadores de películas eróticas también están preocupados, porque como sus películas son un poco chanchas…. Yo sé que el asunto es bravo y que la Organización Mundial de la Salud está por declarar la epidemia de grado 6, o sea, pandemia. Pero ¿qué quiere que le diga? Yo pensé, por como la presentaban, que iba a existir en el mundo un estallido de estornudos, miles de millones contagiados, fronteras cerradas, gente guarecida en las casas, casos de personas que se privaban de respirar por varios días. Y el panorama es otro, al parecer la gripe es más débil de lo que se suponía, los casos mortales no son tan numerosos como se preveía, el contagio tampoco es tan masivo como se vaticinaba y México va retornando lentamente a la normalidad.
Mientras tanto, algunos señores y algunas compañías se mandaron su negocito, sobre todo los fabricantes de fármacos, que atacan (no se si derrotan, pero atacan) este tipo de virus. El tiempo lo dirá, y ojalá que no me equivoque en lo que yo estoy diciendo, pero a mí me parece que se está exagerando un poco. Ayer vi a siete mariachis por la calle con sus trajes característicos, llevaban trajes negros ceñidos al cuerpo, chaleco, sus instrumentos, sus sombreros amplios. Todo bien. Lo que no les pegaba mucho era el barbijo.
