El distrito de Pedro Molina es considerado uno de las más peligrosos de la provincia y ha sido escena de diversos casos policiales. Allí se encuentra el tradicional barrio que lleva el mismo nombre y que tiene, en su mayoría, una población que pertenece a la clase trabajadora. Con el paso del tiempo, el complejo pasó a ser residencia de malvivientes que fueron conformando grupos delictivos que pasaron a ser una problemática para las fuerzas de seguridad.
En el último tiempo se reavivó una vieja guerra entre dos facciones que habitan la barriada, y, en cinco días, dos jóvenes fueron en baleados.
Si bien las víctimas quedaron con vida, la gravedad de las heridas les dejará secuelas definitivas. Ambos están sindicados como integrantes de la misma bandita, conocida como Los Leprosos, ya que gran parte de ellos simpatizan con el club Independiente Rivadavia, explicaron pesquisas a este diario.
Los sospechados autores de los disparos conforman otro grupo, liderado por un sujeto conocido como el Manso Vago, y que, según los sabuesos, tiene como soldaditos a hijos, sobrinos y allegados.

El Oscarcito, el Manso Vago, un sobrino y su hijo el Cabrón, son señalados integrantes de la gavilla.
Hace algunos años actuaban con los populares Poblete, otro apellido fuerte en el sector. Pero, estos últimos fueron cayendo en las garras policiales, lo que provocó que la gavilla perdiera fuerza.
No obstante, hace poco menos de un año comenzaron a recuperarse, y, los enfrentamientos armados volvieron a azotar el barrio. Además, esta situación captó la atención de los detectives, y, la familia empezó a ser investigada por venta de drogas. Ante la gravedad de los hechos, ambas causas quedaron en manos de la fiscal de Homicidios Claudia Alejandra Ríos.
Atacado por la espalda
El primero de los episodios violentos tuvo lugar la noche del martes 26, cuando Leonel Alejandro Tato Álamo (19) se encontraba fuera de su casa de calle Potosí, casi esquina con Malvinas Argentinas. Cerca de las 21.30, un conocido pasó frente a el, desenfundó un arma de fuego, le apuntó y comenzó a disparar. El joven intentó escapar de los tiros pero uno de los proyectiles le dio en la espalda.
Una ambulancia del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC) fue desplazada después de que familiares dieran aviso al 911. Álamo fue asistido por el médico de turno y posteriormente trasladado al Hospital Central, donde quedó alojado. Horas después, los profesionales de la salud de ese nosocomio le diagnosticaron a la víctima que quedaría cuadripléjica.
En tanto, personal policial que llegó a la escena aseguró que la víctima mencionó como autor a un menor de 14 años apodado Oscarcito, quien es hijo del Manso Vago, y puso bajo la lupa de los investigadores a esa banda de familiares.

A la izquierda, el Oscarcito con 10 años, ya portaba armas. Al derecha, una foto actual.
El adolescente había protagonizado una serie de hechos durante los primeros meses de este año que habían despertado la pesquisa narco contra su padre.
La Fiscalía de Homicidios aguarda la declaración de Álamo, quien aún no pudo plasmar su testimonio en el expediente debido a su estado de salud.
Otra balacera similar
La madrugada de este domingo, otro joven fue atacado a disparos a tan sólo 100 metros del lugar donde fue agredido Tato Álamo. El hecho ocurrió a las 6.45, cuando Gastón Isaías Sosa (20) iba caminando con su novia por la intersección de calles Huarpes y Bolivia, y un vehículo gris paró frente a ellos. Unos sujetos descendieron del rodado, efectuaron varios disparos contra el muchacho y se dieron a la fuga a toda velocidad.
Sosa fue alcanzado por una bala que ingresó por un glúteo y salió por el testículo derecho. Personal del SEC arribó hasta el lugar y le realizó las primeras curaciones a la víctima. Luego fue derivada al Hospital Central, donde permanece internada.
Investigadores del caso explicaron a El Sol que Sosa no alcanzó a reconocer a los agresores. Sin embargo, expresó que sus amigos le comentaron que habían sido familiares del Manso Vago.
Allanamiento trunco
La fiscal Claudia Ríos dispuso realizar una medida en uno de los domicilios que tiene registrado el Manso Vago en busca del arma utilizada durante el hecho que dejó incapacitado a Tato Álamo.
Los sabuesos registraron cada rincón de la propiedad pero no hallaron armas o elementos que involucraran al Oscarcito. Pese a esto, la pesquisa contra la familia se intensificó tras volver a ser mencionada en el ataque a Gastón Sosa.
