Buenos días, a pesar de todo. Antes era la fragata Sarmiento la que realizaba viajes por distintos mares del planeta, enarbolando la Bandera argentina. Pero, la fragata Sarmiento envejeció, se volvió lenta de velas, empezó a navegar en el dulce de leche y entonces vino la fragata Libertad a remplazarla. Es un buque fantástico, a la antigua. Tiene como misión integrar a los nuevos guardiamarinas de la Armada a los secretos del mar y también difundir la realidad cultural, geográfica y productiva de nuestro país. Pues bien, como saben, la fragata Libertad está anclada en Ghana, de donde no la dejan salir. ¡También, hay que tener ganas de atracar en Ghana! Resulta que unos fondos buitres, me refiero a aquellos especuladores internacionales que prestan diez mangos para ganar diez mil, pidió que retuvieran a la fragata argentina a los efectos de cobrar algunos millones de chirolitas que le debemos por bonos del default. Ocurre que Argentina tiene algunas deudas con organismos internacionales y particulares financistas que son capaces de vender a la abuela porque a la madre ya la vendieron. Una de estas aves de rapiña, carroñera y depredadora cayó sobre nuestra fragata y la inmovilizó. Esto produjo un lío tremendo a nivel internacional. Sabido es que nosotros tenemos un intenso tránsito comercial con Ghana. El último año le vendimos dos litros de vino patero y seis kilos de punta de espalda, y ellos nos vendieron una jirafa de cuello corto y un long play de Miriam Makeba. Así están las cosas, los marineros de la fragata ya se conocen todas las discotecas y los bares de Ghana, y se rascan a dos manos como los monos que los miran y se rascan a dos manos. Tengo miedo, che, porque la fragata Libertad es uno de nuestros símbolos, es como si nos embargaran el Escudo nacional con laureles y todo, es como si nos confiscaran un avión de Aerolíneas Argentinas y tuviéramos que pedirle a Capitanich que prestara el suyo. No es conveniente, entonces, que el patrimonio de Argentina salga a recorrer el mundo si tenemos facturas vencidas. Yo que el Ministerio de Relaciones Exteriores mandaría a alguien con la Banelco y que arregle el asunto en un Rapipago de Ghana. Tengo miedo, Messi está en Chile, a ver si los chilenos lo dejan anclado.