Eber Emanuel Guerrero fue uno de los detenidos que tuvo la causa por el crimen de la empresaria Norma Carleti en marzo del 2018 en la capital de Tunuyán.
Este joven fue desvinculado del caso con el paso de los meses (todavía no está sobreseído) pero dos de sus hermanos y su padre, Kevin y Alexis y Juan Carlos, respectivamente, están detenidos con prisión preventiva y deberán ir a debate por el asesinato en pocos meses.
Pero una vez que recuperó la libertad, Eber continuó cometiendo delitos. Es más, en marzo del 2019 lo condenaron por resistencia a la autoridad (ya tenía una sentencia previa por lesiones) y salió de la cárcel este año.
A los pocos meses, nuevamente cayó en las redes policiales por violar la cuarentena preventiva y obligatoria decretada por el Gobierno nacional al comienzo de la pandemia por el coronavirus (Covid-19).
En abril, se transformó en uno de los primeros condenados por quebrantar el aislamiento (artículo 205 del Código Penal) en la provincia, durante un debate abreviado. Y recibió una condena de seis meses de cárcel porque se le unificó con una pena en suspenso previa.
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Tras volver a las calles días atrás, volvió a complicarse por un hecho ocurrido la madrugada del 30 de noviembre en calle Irigoyen del citado departamento del Valle de Uco. Y la mañana de este miércoles fue detenido por la policía.
De acuerdo con una investigación judicial y policial, Eber Guerrero y una joven identificada como Gabriela Vanina Chavero robaron pertenencias a un hombre después que uno de ellos lo dejara inconsciente.
La reconstrucción sostiene que el día citado a las 4, Guerrero se encontraba con la chica y un hombre identificado como José Luis Carballo en una casa de calle Irigoyen.
Agrega que, en un momento y por causas que son motivo de investigación, Eber le propinó una trompada en la cara a Carballo, quien terminó desvanecido en el suelo.
Esta situación fue aprovechada por los sospechosos y le revisaron los bolsillos a la víctima. Le sustrajeron 200 pesos y también una garraba blanca de 10 kilos.
La información policial agrega que Gerrero y Chavero se dieron a la fuga con estos elementos por Irigoyen hacia el norte y esta situación fue detectada por familiares de Carballo.
Ante esto, dejaron tirada la garrafa en la puerta de un supermercados Masol, a metros del cruce con calle Dalmau, y continuaron con la huída.
La víctima radicó la denuncia y la Justicia comenzó a actuar. Identificaron a los autores y pidieron la captura de Guerrero. La misma se hizo efectiva este miércoles y lo imputaron por hurto calamitoso en concurso real con lesiones leves dolosas.
Debido a que Guerrero tiene condenas previas, los investigadores judiciales ordenaron la captura de Guerrero por miedo a que no se someta a proceso. Entendieron que existía riesgo de fuga y entorpecimiento de la instrucción y por eso quedó tras las rejas.
Por su parte, con respecto a Chavero, se resolvió citarla a fin de ser acusada pero sólo por hurto calamitoso.
Los hermanos Guerrero ganaron espacio en los medios cuando fueron detenidos por el asesinato de la empresaria Carleti el 5 de marzo del 2018. La mujer sufrió varios puntazos en el cuerpo que terminaron con su vida a los pocos minutos.
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El principal apuntado es su ex pareja, un otrora legislador radical y también empresario Leonardo Hisa. Los detectives sostienen que este hombre pagó a los Guerrero que hoy pasan sus días en prisión para matar a Carleti en medio de un proceso de divorcio y de división de bienes que atravesaban.
Después de varias idas y venidas, se espera que el juicio por ese caso se desarrolle el próximo año en los tribunales locales.
