La investigación sobre las circunstancias de la muerte de Diego Armando Maradona (60) avanza y la Justicia analiza citar a declarar a como testigos a los familiares directos de exfutbolista, entre ellos, sus hijas Dalma, Gianinna y Jana, a alguna de sus exparejas y a miembros de su entorno.

Las fuentes consultadas revelaron a clarín que si bien por el momento van a respetar el duelo, por lo que no está previsto que sean citados en el corto plazo. Sin embargo, los fiscales creen que en el futuro podrían llamarlos a declarar en calidad de testigos. Buscan determinar si hubo fallas en el cuidado de la salud de Diego.

A la par, los mismos informantes revelaron que ningún familiar se presentó en el expediente con algún abogado, para ser tenido en cuenta como particular damnificado.

La fiscalía analiza cómo eran sus tratamientos médicos, en tanto el miércoles se iniciarán los estudios complementarios a la autopsia, claves a la hora de develar si algún otro factor influyó en las causales del deceso.

Con una decena de secretarios y otros funcionarios y empleados judiciales los fiscales dividieron el trabajo para analizar la cuantiosa prueba que empezó a llegar al expediente y que incluye documentación médica, videos de cámaras de seguridad del country San Andrés, de Tigre, y las comunicaciones de los que rodeaban al “10” antes de su fallecimiento.

Según las fuentes consultadas por Télam, la empresa de medicina prepaga Swiss Medical ya aportó la historia clínica de Maradona, sus internaciones, su última estadía en la Clínica Olivos donde fue operado de un hematoma subdural en la cabeza y los reportes que redactaban los enfermeros que lo cuidaban en la casa del lote 25 del barrio privado que conforma el complejo Villanueva.

Entre esos documentos, los fiscales ya recibieron e incorporaron formalmente a la causa, el informe que la enfermera Dahiana Gisela Madrid reconoció haber confeccionado por imposición de sus superiores en la empresa “Medidom” -la que aportaba el staff de cuidadores- y que sólo lo tenían por una foto del mismo que circulaba entre periodistas.

En ese reporte, Madrid le dijo a los investigadores que asentó falsamente por indicación de sus jefes que a las 9.20 había ingresado a la habitación para hacer un control de signos vitales, y Maradona se negó. En su declaración bajo juramente dijo que aquella mañana escuchó movimientos en la habitación, pero que lo dejó descansar y sólo ingresó al mediodía, cuando llegaron la psiquiatra Agustina Cosachov y el psicólogo Carlos Díaz.

El eje de la causa judicial, por el momento caratulada como “averiguación causales de muerte”, está en determinar si hubo algún tipo de negligencia en los cuidados médicos que recibía el excapitán de la selección campeona del mundo en México 86.

Varios testimonios ya revelaron que Maradona era un paciente complejo de tratar, que echaba de la habitación a sus enfermeros e incluso, dos personas declararon que el jueves previo a su muerte, el exentrenador de Gimnasia tuvo un altercado con su médico personal, Luque, en el que hubo un “empujón”.