Paciencia, resistencia, perseverancia y amor por su lugar de trabajo es lo que caracteriza a los ex empleados de Industrias Matas. Llevan dos años sin cobrar un sueldo e intentando que la Justicia declare la quiebra definitiva para que puedan seguir operando como asociación.
En Reyes recibieron una buena noticia: les otorgaron el CUIT (Código Único de Identificación Tributaria) para que puedan operar como Cooperativa La Terre. Pero, hasta que legalmente no se dicte la quiebra definitiva, los 29 integrantes que la conforman no pueden poner la planta en funcionamiento porque no pueden realizar un contrato para tener luz y gas, según explicaron.
En agosto del 2014, Industrias Matas pasó a manos de sus empleados luego de que la Justicia provincial declarara la quiebra provisoria de la empresa alimenticia.
“La empresa no estaba operando completamente, primero, porque no tiene la matrícula nacional como cooperativa habilitada. El 20 de diciembre nos enteramos que el señor (Jacques) Matas había presentado un documento en el que había falsificado nuestras firmas y en el que decía que no queríamos continuar como cooperativa. Cuando nos enteramos fuimos a la Justicia y el 6 de enero, como regalo de Reyes, obtuvimos nuestro CUIT”, detalló Alejandra Pérez, integrante de La Terre.

Son en total 29 familias las que integran la cooperativa y que esperan en marzo volver a recibir una remuneración digna. “Ahora nos vamos turnando. De los 29 somos 16 los que trabajamos firmes todos los días ocho horas, el resto tienen hijos pequeños y han tenido que salir a buscar trabajos temporarios ya que recibimos un subsidio de la Nación, desde noviembre, que es de 1.500 pesos”, completó la mujer.
Los trabajadores contaron que están esperando que termine el mes de feria para solicitarle a la jueza Gloria Córtez que declare la quiebra definitiva y así poder comercializar en un principio el ajo procesado que tienen en la fábrica.

Entre los ex Matas hay varias personas que llevan casi una vida trabajando en ese lugar y que a pesar de la crisis que han atravesado no piensan bajar los brazos. “Llevo 21 años aquí y no me voy a ir. Le hemos puesto el hombro y ya estamos llegando a la recta final para poder ver la planta en funcionamiento de nuevo”, contó Daniel Amaya.
Desde el 2006, Industrias Matas estaba en concurso de acreedores por problemas económicos y, desde el 2013, los empleados venían pidiendo la quiebra que recién fue dictamina por la Justicia a fines de abril del 2014. Mientras que en agosto, la Cámara de Senadores dio la sanción definitiva para la expropiación de Industrias Matas.
