Roberto Righi tenía un pálpito. Durante toda la fiesta, más de una hora y media, estuvo parado a un costado del palco, mientras los otros intendentes bebían champagne, él fumaba. Con el conteo de los votos, los nervios se fueron transformando en otra sensación, pero no lo cantó sino hasta el final cuando Camila Morales fue nombrada virreina nacional de la Vendimia. 

Su esposa, a un costado, llevaba el recuento minucioso de los votos. Esos minutos finales, esos últimos votos, fueron casi una angustia para el intendente de Lavalle. Pero al final, pudo festejar. 

Y así lo expresó:

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