No fue un partido más en la carrera de Daniel Imperiale. El clásico ante Gimnasia puede haber marcado un antes y un después en el volante de Independiente Rivadavia que atravesó un mes muy complicado. No tuvo que superar solamente su lesión en la rodilla sino que además tuvo a su padre en terapia intensiva varias semanas por un accidente.
Cuatro días antes del debut de la Lepra en Jujuy su papá Jorge tuvo un accidente que lo dejó muy delicado y el cual lo tuvo internado por cuatro semanas. A pesar del momento de incertidumbre, “El Flaco” decidió viajar con el plantel y jugar. Producto del estrés se lesionó a los 24 minutos del primer tiempo y esto le hizo perderse varias fechas. El día del debut, su padre despertó y, aunque parezca ficción, lo primero que hizo fue preguntar por su hijo y por la Lepra.
Jorge es el hincha número uno de Daniel. Desde que comenzó a jugar en las inferiores de Murialdo lo siguió a todos lados. Cuando jugó en Italiano y Tristán Suárez, hacía escapadas y aparecía de sorpresa en las canchas.
Imperiale reapareció en el partido ante Boca Unidos (fecha 6), ingresando en el segundo tiempo y Garnero le dio la chance de ser titular en el Superclásico. Se lo tomó como revancha y fue la figura detrás de Juan Pablo Pereyra, héroe en el Legrotaglie por anotar dos goles.

– Volviste a jugar y tu papá ya está recuperado ¿cómo vivió la familia este momento?
– Cuando llevaba tres o cuatro semanas de recuperación y ya estaba a punto de volver a jugar, mi viejo ya tenía el alta y estaba en mi casa. Prácticamente nos recuperamos juntos. Si Dios quiere dentro de un par de fechas va a poder estar en la tribuna, no se aguanta más verlo por televisión.
– Sufriste una lesión en la primera fecha y Garnero te bancó poniendote de titular nada menos que en el clásico…
– A Daniel (Garnero) le agradezco mucho el apoyo y la confianza que me está dando. Como dije anteriormente, en una semana tan corta y yo volviendo de una lesión se la jugó en ponerme en un partido tan importante. Él sabe muy bien por todo lo que pasé.– ¿Cómo viviste tu primer clásico con la camiseta de la Lepra?
– Fue una locura, no me olvidó nunca más. Mientras almorzábamos en la concentración tenía la piel de gallina, desde la mañana que empezaron a llegar hinchas al estadio. No pararon de cantar hasta que nos fuimos a la cancha de Gimnasia. En la siesta salimos a saludarlos porque era imposible dormir. Este triunfo además de dedicárselo a nuestras familias también fue para ellos.
– ¿Lo habías imaginado de esta manera en la previa?
– Por ser mendocino uno siempre escucha lo que significa un clásico entre Independiente y Gimnasia, pero al vivirlo desde adentro me dí cuenta que es tremenda la rivalidad que hay y la trascendencia que tiene. A pesar que fue una semana corta, los hinchas nos hicieron saber lo que vale. Nos enviaron videos, recortes de diarios con clásicos históricos.
– De todo lo que vivieron en la previa, ¿qué es lo que más te impactó?
– Lo que más recuerdo fue salir a la tribuna del Gargantini, a la parte de los palcos, y ver a tanta gente cantando abajo de la lluvia cuando faltaban un par de horas para el partido. Además de un video motivacional que le dieron al cuerpo técnico y que nos sirvió a todos, porque hay muchos que son de afuera de Mendoza y otros que no somos hinchas, pero nos transmitieron la relevancia que tenía este partido.

– ¿Este tipo de partidos es mejor jugarlos de visitante para no sentir tanta presión?
– No creo. Para mí no lo perjudicó en nada a Gimnasia ser local. En lo personal, pienso que hubiese sido hermoso jugar ante nuestra gente, en algunos meses lo vamos a vivir. Tal vez al ganar un clásico como visitante toma más importancia. Ojalá haya sido el puntapié para enderezar el barco y encontrar una regularidad.
– Si retrocedemos el tiempo un año, vos estabas sin club y hoy sentís que tocás el cielo con las manos…
– Después de mi salida de San Martín no la pasé nada bien. Estuve un mes en Maipú y no fue un buen recuerdo porque no alcancé ni a debutar. Pero gracias a mi representante (Mauro Minich) y su socio (Ramiro Alonso) pude integrarme a Tristán Suárez, un equipo que se había armado para ascender a la B Nacional. Fue una lástima que no se haya coronado con el ascenso porque estuvimos a menos de un partido. Ganamos la final de ida de visitante y perdimos de local. Pero por algo pasan las cosas. En Tristán pude encontrar una regularidad, Caruso me dio confianza y tuve una buena temporada.
– ¿Cómo fue la experiencia de tener a un DT con la personalidad de Caruso Lombardi?
– Caruso ya me conocía. Después de mi paso por Sportivo Italiano fui a una prueba en San Lorenzo cuando él estaba como entrenador y desde ahí se acordaba de mí, por eso no fue tan difícil entrar en un plantel como el de Tristán que estaba lleno de jugadores de peso y con pasado en Primera. Todos sabemos lo que representa, me llevé muy buenos recuerdos de él y me enseñó muchas cosas.
– Dijiste que puede ser el puntapié para que crezca el equipo, ¿para qué está este Independiente?
– Tenemos un grupo muy bueno que es algo importantísimo para cualquier categoría y este tipo de resultados nos fortalecen y nos unen más. Creo que estamos para seguir prendidos arriba en la tabla, pero siempre con los pies sobre la tierra. Esto recién empieza y si bien hemos sufrido algunas derrotas hemos demostrado que no somos menos que nadie.
– ¿Qué jugador del plantel que no conocías fue el que más te sorprendió?
– Me sorprendieron varios, no me gusta destacar a uno en particular pero esta vez lo voy a hacer porque en el momento más difícil demostró el potencial que tiene y es el “Flaquito” Pereyra. Si ves su pasado, ha jugado en Primera, Copa Libertadores, estuvo en la Selección con Maradona, hizo goles importantes en varios clubes y se te sienta en la mesa o en el vestuario y tiene una humildad tremenda. Como jugador es distinto y al ser una gran persona lo resalta mucho más dentro del plantel. No la venía metiendo pero apareció en el clásico y nos dio los tres puntos.

