La novedad llega a pocos días de una fecha cara, el 24 de marzo. Esta tarde presentó su renuncia el responsable de las políticas de Derechos Humanos en el Gobierno. Se trata de Juan Manuel González, un funcionario vinculado a La Cámpora, y lo hizo con serias críticas al gobernador Francisco Pérez, a quién le endilgó haberse sacado “la foto del 24 de marzo” con los organismos de DDHH en lugar de profundizar la política en la materia.
Con el joven funcionario de 30 años, también presentaron la renuncia Natalia Brites y Emilio Báez, que ocupaban otros cargos en la cartera del ministerio de Desarrollo Social.
La renuncia llega en medio de una situación tensa entre el Gobierno provincial y la Casa Rosada, pero González descartó que su salida sea por este motivo. En este sentido, apuntó que durante sus casi dos años de gestión no recibió apoyo presupuestario ni de personal para encarar la política de derechos humanos.
“No quiero ser funcional a una política de maquillaje, para nosotros es un política de estado. Las convicciones no las dejamos en la puerta”, señaló González parafraseando a Néstor Kirchner. “Los motivos tienen que ver con la gestión y la política de Derechos Humanos, esto es, una diferente visión que tenemos entre quienes componemos la subsecretaría y el gobernador”, explicó.
La foto con Guido Carlotto
En un registro que connotaba cierto enojo y cierta decepción, González explicó que la renuncia se debe fundamentalmente a que no se avanzó con la entrega del espacio del D2 a la subsecretaría -en ese espacio de la memoria funcionan dependencias policiales-; que se frenaron la entrega de las pensiones a ex presos políticos -de más de 100, sólo se entregaron 30, indicó-; disidencias en torno a la construcción de un penal para adolescentes en conflicto con la ley en Cacheuta; y hasta denuncias de violencia institucional realizadas por el funcionario que no fueron avaladas por la Gobernación.
“La última vez que hablé con el gobernador fue cuando vino Guido Carlotto, pero porque él tenía la preocupación de sacarse una foto con Guido Carlotto”, definió González.

Aún más, González sostuvo que las diferencias con el gobernador Pérez empezaron cuando “hubo que profundizar y ahí es cuando empiezan las molestias. Si no me animo a sentarme -graficó- con la Policía para decirles que ahí va a funcionar la Dirección de Promoción de DDHH -en el D2-, entonces lo que quisiste fue la foto del 24 de marzo y punto”.
El camporista dio a entender que la demora en la entrega del espacio del D2 -allí funcionó un centro de detención y tortura, durante la dictadura- a la subsecretaría fue porque Pérez no quiso “hacer enojar a los comisarios”. Esas oficinas estaban pensadas para que funcionara un museo de la memoria y también dependencias de la cartera.
Las diferencias por el caso Salgado
Pero las diferencias con el mandatario provincial también se profundizaron cuando recientemente Pérez defendió al intendente Sergio Salgado en un caso de violencia de género, por el que está imputado por la Justicia, lo que fue cuestionado por González.
“El gobernador dijo que el Estado no puede hacer nada en violencia de género y que pertenece al ámbito privado. Esto muestra a las claras el vaciamiento presupuestario que tenemos y que todo lo hagamos casi a pulmón militante. Y esto tiene que ver con decisiones políticas, que no compartimos”, sostuvo.

Además, el ex subsecretario de DDHH recalcó que también hizo denuncias en varios casos de violencia institucional por lo que “he recibido aprietes de todo tipo. En toda la gestión de Paco, han sido 21 casos y no se lleva un registro propio porque podrían ser más”, criticó. Entre éstos, recordó la muerte del hincha de Independiente Rivadavia, Lucas Carrasco.
“Esperábamos otra cosa”, señaló con un dejo de decepción. Y añadió: “En mi nota de renuncia, finalmente le agradezco la oportunidad y también lamento que no nos haya apoyado. Los primeros tres meses fueron muy buenos. Pero luego pasó de ser el gobernador histórico a ser el que los organismos de DDHH consideran como uno más. Y yo no quiero ser uno más”.
Y concluyó: “Estoy desencantado porque fue uno de los grandes desafíos que recibí en mi vida. Tengo 30 años y no estoy por el cargo. Queríamos marcar un antes y un después en la política de DDHH”.
Repercusiones en el kirchnerismo
La decisión de dar un portazo fue avalado públicamente por varos dirigentes kirchneristas, lo que marca la distancia que existe actualmente con el Gobierno provincial. A través de su perfil, el diputado provincial Lucas Ilardo destacó la salida de su compañero de La Cámpora.
Para nos. los DDHH NO son un maquillaje.Seguiremos trabajando x lo que falta desde el lugar q nos toque,pero NO d espectadores d la inacción
— Lucas ilardo (@lukasilardo) marzo 16, 2015
En Facebook, Ernesto Espeche -director de Radio Nacional, hijo de desaparecidos y pareja de Brites- recalcó que la salida de los funcionarios no es “personal”, sino “política”.
“El problema no es personal, es político, no es revancha, es coherencia con una temática que es central en la gestión nacional pero sigue relegada por estos pagos”, destacó Espeche.
Jaque también “padeció” el área
En 2008, el entonces gobernador Celso Jaque tuvo que resolver una fuerte interna pública en su gobierno entre el ala de Seguridad, dirigida por el demócrata Juan Carlos Aguinaga, y el ala de Derechos Humanos, recientemente creada y donde se encontraban Pablo Salinas, Diego Lavado y Alfredo Guevara, entre otros.
Estos últimos le cuestionaban a Aguinaga la permanencia en el Gobierno del ex comisario Carlos Rico, denunciado por una ex detenida política de haber participado en la represión desde el D2. El conflicto se resolvió cuando ambas facciones presentaron la renuncia. Años después, Rico era detenido luego de mantenerse prófugo durante un tiempo por delitos de lesa humanidad.
En reemplazo de los abogados vinculados a los organismos de DDHH, llegó María José Ubaldini. Sin embargo, y por la fuerte directriz dada por la Nación en la materia, para los dos gobernadores justicialistas siempre fue complicado manejar esa área. Lo que saltó este lunes con la renuncia de González y revela las contradicciones internas en el PJ.
