La próxima semana comenzarán los alegatos de las partes en el juicio por el abuso sexual y corrupción de menores de dos hermanas maipucinas en el 2012, y uno de los imputados, el que se halla detenido, quedó complicado para la sentencia por las pruebas incorporadas. El fallo se podría ventilar el lunes, luego de que el fiscal y la defensa argumenten el caso. La causa, desde su inicio, se presentó complicada para los pesquisas: las víctimas fueron dos menores de 11 y 16 años que confirmaron que mantuvieron relaciones consentidas con dos cuñados amigos de su padre en un hotel alojamiento del distrito Fray Luis Beltrán.
Actualmente, el sospechoso mayor tiene 35 años y está imputado por abuso sexual con acceso carnal y corrupción de menores. Este hombre está sospechado de vejar a la más chica de las hermanas. Actualmente, esta adolescente tiene 14 años, está casada y embarazada.
Fuentes judiciales señalaron ayer que el acusado podría ser condenado en el proceso, porque mantuvo relaciones con una mujer menor de 13 años, lo que constituye un delito para el Código Penal. “Va más allá de si fueron consentidas. Si es menor de esa edad, es abuso sexual”, confió la fuente judicial.
Por su parte, el otro acusado, hoy con 31 años, está imputado sólo por corrupción de menores y enfrenta el proceso oral en su contra en libertad.
La mayor de las hermanas, actualmente con 19 años, reconoció en la primera jornada de juicio oral, el martes, que mantuvo relaciones con los dos hombres en el hotel y que no fueron forzadas. En cambio, la declaración de las más chica fue incorporada de instrucción. Al igual que su hermana mayor, sostuvo tras el hecho que nadie las obligó a escapar de su casa para irse con los dos hombres que habían ido a visitar a sus padres.
Ayer, en la segunda jornada, declararon los psiquiatras forenses que les practicaron las pericias a los imputados. Uno de los profesionales que compareció fue Luis Chacón, quien el año pasado se hizo “famoso” por ser detenido en la puerta de la Fiscalía Especial por estar acusado de cobrar 15.000 pesos para adulterar informes psicológicos para beneficiar a un preso con la prisión domiciliaria.
El caso se conoció en julio del 2012, cuando una madre hizo una presentación por averiguación de paradero, debido a que sus hijas no estaban en su casa. Al otro día, las chicas aparecieron y contaron que habían estado con dos hombres. Se trataba de los sujetos que visitaron la noche anterior a su padre, ya que eran amigos.
Los hombres dijeron que, cuando dejaron la casa, las niñas salieron y se juntaron en una camioneta. Fueron a un hotel y mantuvieron relaciones con ellas, intercambiando parejas en una misma habitación. Al ser una de ellas menor, un año después, se procedió a la captura del mayor de los acusados, que está más complicado.
