Edicson Hernán Gordillo, de 77 años, fue hallado muerto el sábado a las 6.30 con un piedra de entre 20 y 30 kilos sobre su cabeza en el predio del Hospital Central. Precisamente, en el sector suroeste del nosocomio, testigos se encontraron con la horrorosa escena. La piedra era tan grande que el rostro de la víctima no se veía. Se trató de un asesinato y los pesquisas judiciales y policiales –en primera instancia liderados por la fiscal Cecilia Bignert– comenzaron a incorporar pruebas para determinar el móvil del ataque. Hasta anoche no se habían registrado capturas, pero los detectives tenían una idea de lo que pudo haber sucedido en el predio del hospital público más importante de la provincia.

Al descartarse el asalto con fines de robo, por la intención cruel de generar daño con la roca y porque el septuagenario tenía la billetera y otros objetos de valor en los bolsillos del pantalón, los sabuesos comenzaron a seguir la hipótesis de que pudo haber sido abordado por un “loco suelto”.

Descartan el asalto con fines de robo, por la intención cruel de generar daño con la roca y porque el septuagenario tenía la billetera y otros objetos de valor en los bolsillos del pantalón.

Se basan en que este jubilado –hace algunos años se había retirado de su profesión de mecánico– no tenía problemas con conocidos, de acuerdo con algunas primeras declaraciones, y en que se hallaba circunstancialmente en el Hospital Central.

La reconstrucción que desarrollaron prima facie los investigadores sostiene que Gordillo, quien vivía con su esposa en calle Pirovano de Godoy Cruz, dejó su hogar el viernes por la tarde para ir hasta la casa de una de sus hijas, en Carrodilla.

A las 20.30, después de negarse a ser llevado en auto a su domicilio por un sobrino, tomó el colectivo y llegó hasta la zona de la Terminal. Pero el hombre ingresó a la guardia del hospital acompañado por un sujeto, ya que no se sentía bien. Así lo detectaron las cámaras de seguridad de ese sector interno del servidor público.

 

Edicson Gordillo, contaron fuentes del Central, se hizo atender por un cuadro de hipertensión. Al parecer, le subió la presión, y los profesionales de la salud lo retuvieron y medicaron para que no corriera ningún riesgo.

Lo que no está claro es a qué hora dejó la guardia. Se cree que pasadas las 4 fue atacado en las adyacencias del nosocomio por esa persona que lo acompañaba. Fuentes policiales consultadas por El Sol relataron que están frente a uno de los casos con más interrogantes de los últimos tiempos. “Lo atacó salvajemente un hombre que no está en sus cabales. Para nosotros es un loquito que anda suelto por ahí. No le encontramos explicación a este crimen”, señaló un policía.

Pruebas para cotejar

Cuando un testigo vio el cadáver con la piedra en la cabeza, pasadas las 6 del sábado, dio aviso al 911. Policía Científica tomó contactó con la escena y detectó que las únicas lesiones que presentaba eran en el rostro.

Al revisar a la víctima, la identificaron rápidamente, porque tenía documentación que así lo acreditaba. Lo que llamó la atención fue que Gordillo no tenía un sólo DNI tarjeta, sino dos iguales con su nombre. Además, le encontraron en los bolsillos más de una docena de papelitos como si fueran ayuda memoria. “En los pequeños papeles había anotaciones raras”, contó un detective.

En el teatro del hecho también detectaron pisadas con sangre de una zapatilla. Primero se perdieron en el pasto, pero luego las detectaron en la salida sur. Si bien el predio permanece cerrado durante la noche, a la 5 se abre al público. El agresor escapó por ese sector, por el camino con sangre. Pero, las cámaras de seguridad urbana que están en Alem y Costanera y en el cruce con Salta no lo detectaron por la gran cantidad de árboles. 

Ayer, los familiares despidieron los restos del jubilado, y la Justicia los citará para encaminar el caso. Más preguntas que respuestas.