Nuestro estómago hace ruido cuando tenemos hambre, pero no es la única razón ni el único momento.

Alrededor de una hora después de que el intestino delgado ha terminado de digerir, una contracción muscular grande, ruidosa y ondulada barre las sobras desde el estómago hacia el intestino para dejar el estómago vacío y limpio.

Comer entre comidas detiene este proceso de limpieza. El picoteo constante significa que no hay tiempo para realizar esta tarea.

Esta es una de las razones por las que algunos nutricionistas recomiendan un espacio de cinco horas entre las comidas, aunque no hay evidencias científicas que demuestran que el intervalo debe ser precisamente este período de tiempo.

Después de comer

Una razón por la que nos sentimos cansados y lentos después de comer es que ciertos mensajeros químicos liberados por el cuerpo cuando estamos llenos también estimulan las áreas del cerebro responsables del cansancio.

Este cansancio es tal vez un inconveniente para nuestro cerebro cuando estamos en el trabajo, pero es beneficioso para el intestino delgado: funciona más eficazmente cuando estamos relajados.

La somnolencia significa que la cantidad óptima de energía está disponible para la digestión en lugar de tener que ser utilizada en otros lugares, y nuestra sangre no está llena de hormonas del estrés.

¿Cuánto tiempo tarda todo el proceso?

Desde que ingerimos la comida hasta que eliminamos lo que el cuerpo no necesita, las horas que transcurren dependen del lo que hayamos comido. Una vez que el alimento masticado llega al estómago, las paredes musculares empiezan moverla para descomponerla.

Con un empujón, la comida es lanzada contra la pared del estómago, rebota y cae. El estómago agita la comida y la muele en partículas pequeñas, la mayoría de menos de 2 mm de diámetro, antes de que pasen al intestino delgado.

Los carbohidratos simples, como el pastel y el azúcar, tardan cerca de dos horas para descomponerse. Las proteínas y las grasas permanecen en el estómago durante un tiempo considerablemente más largo.

Un asado puede facilmente permanecer en el estómago durante seis horas. Es por esto que las comidas ricas en carbohidratos nos animan más rápidamente, pero las comidas con mucha carne o grasa nos mantiene llenos por más tiempo.

Esos jugos raros

El intestino delgado tiene una longitud de tres a seis metros y es la parte de nuestro tracto digestivo que más trabaja. Nos quiere ofrecer tanta superficie como sea posible para absorber los nutrientes de los alimentos, por lo que está lleno de diminutos pliegues, sin ellos, tendría que medir 18 metros para hacer su trabajo.

Nuestros jugos digestivos contienen los mismos agentes que los detergentes en polvo: enzimas digestivas y disolventes de grasa. Con ellos, se realiza la tarea de procesar el alimento.

Los detergentes para lavar son eficaces en la eliminación de manchas, ya que digieren cualquier sustancia grasa, rica en proteínas o azucarada de la ropa, con ayuda del movimiento del tambor de la lavadora.

Eso es más o menos lo que sucede en nuestro intestino delgado. Los jugos digestivos descomponen los hidratos de carbono, proteínas y grasas.

Las proteínas y los hidratos de carbono son transportados al torrente sanguíneo a través de la pared intestinal, absorbidos por los vasos sanguíneos, y llevados al hígado.

Aquí, las sustancias peligrosas se destruyen. La sangre rica en nutrientes fluye entonces desde el hígado directamente al corazón.