La práctica deportiva en condiciones de contaminación ambiental, como la que generó el lunes pasado un estado de emergencia en Santiago de Chile, “puede ser perjudicial para la salud y disminuir el rendimiento”, remarcaron deportólogos y preparadores físicos, que indicaron que la situación “debe ser un factor a considerar para la realización de eventos” como la Copa América que se está desarrollando en el país trasandino.
Las autoridades de la capital chilena, donde hoy se juega el partido por cuartos de final entre el seleccionado local y Uruguay, indicaron que hoy hubo una leve baja en los niveles de contaminación pero mantienen el “alerta” en la ciudad que también será sede de un encuentro por semifinales y de la final del certamen el 4 de julio próximo.
Desde hace varios días Santiago registra una muy mala calidad del aire con pésimas condiciones de ventilación que se acentuaron por una ausencia casi total de lluvias en la zona central del país, lo que produjo que el lunes se haya decretado la “emergencia ambiental” por primera vez en 16 años.
“Los estados de pre emergencia o emergencia ambiental aparecen cuando la calidad del aire es lo suficiente mala como para poder dañar la salud de las personas”, explicó a Télam el deportólogo chileno Rafael Gutiérrez, de la organización MEDS de medicina deportiva.
“No son muchos los estudios que se han publicado sobre los efectos de la contaminación ambiental en el rendimiento físico, pero se ha podido demostrar que la práctica de ejercicio o deporte en condiciones en las que la cantidad de contaminantes es elevada puede ser perjudicial a la salud y por tanto, disminuir el rendimiento”, añadió.
En ese sentido, enumeró que los contaminantes sobre el sistema respiratorio pueden generar una disminución de la capacidad de intercambio de gases entre la sangre y el aire respirado, una baja en la capacidad de transporte de oxígeno e irritación de las vías aéreas “especialmente la vasoconstricción del árbol bronquial, que aumenta la resistencia de las vías respiratorias, haciendo que la entrada de aire sea más difícil”.
Ante esta situación y en momentos en que la Copa América ingresa en su fase de eliminatorias directa, el médico chileno explicó que “la calidad del aire debe ser un factor a considerar para la realización de eventos deportivos o para establecer programas de ejercicio al aire libre”.
“Lo ideal sería también que los organizadores de eventos deportivos empiecen a tomar en cuenta el impacto de la contaminación ambiental sobre el rendimiento físico y la salud en general”, manifestó aunque aclaró que “la decisión de suspender o no un partido ya es responsabilidad de los organizadores”.
Por su parte, el preparador físico de las inferiores de Banfield, Juan Gómez, precisó que “la inspiración de dióxido de carbono actúa sobre la hemoglobina reduciendo el oxígeno, y esto afectaría el rendimiento físico”.
“No soy un especialista con el tema del smog pero uno podría deducir que sí se vería afectado el rendimiento de los jugadores por este motivo”, dijo.
Durante 2014, Gómez fue preparador físico de la selección sub 20 de Chile: “Ese año no hubo un alerta de emergencia ambiental por lo que no sé cuál es el procedimiento que se sigue en estos casos, pero sí conocíamos que esto había sucedido y en los días que hay emergencia o pre emergencia, además de todas las limitaciones en cuanto al tránsito y demás, se sugiere no realizar actividad física al aire libre”.
Por su parte, el preparador físico de tenistas de alto rendimiento, Alberto Osete, advirtió que si bien desconoce específicamente el efecto de la contaminación ambiental sobre la salud y el rendimiento deportivo, las condiciones ambientales en general se tienen en cuenta a la hora de entrenar.
“Nos ha sucedido, por ejemplo, ir a competir a Bolivia, entonces uno sabe que debe modificar la alimentación y realizar un entrenamiento menos exigente para no agotar al deportista”, describió.
La situación ambiental en Santiago de Chile llevó a prohibir la circulación de un 40% de los vehículos con catalizador y del 80% de aquellos que carecen de ese dispositivo.
Además se procedió a la paralización de actividades de 3.000 industrias contaminantes y se suspendieron las actividades al aire libre.
La ciudad, enclavada en un valle rodeado de montañas, es una de las capitales más contaminadas de América Latina, principalmente en otoño e invierno, debido a la ausencia de brisas que dispersen las partículas contaminantes y al fenómeno de inversión térmica.
