Los críticos del arte y de la moda aseguran que las joyas dicen mucho de quien las luce y también de quien las crea. Cada joya es única y para quien la porta puede dar señales de su identidad. Mientras que llevan impresa una parte importante de la historia y los valores de su creador.
“Las joyas son objetos que desde la antigüedad fueron utilizados en todas las culturas como adorno, signo de posición social o símbolo de creencias religiosas. Estos objetos eran realizados con diferentes tipos de materiales, como piedras preciosas o semipreciosas y metales como oro, plata, platino y cobre. La joyería se ha ido transformando a lo largo del tiempo acompañando los procesos históricos y sociales, no sólo desde su morfología sino también desde su contenido”, narra Alfredo Marino, titular de la cátedra de Historia del Traje, que se dicta en la carrera de Diseño de Indumentaria y Textil de la UBA.
Según el docente, la joyería contemporánea toma de la tradicional la historia y la técnica y le agrega ciertos valores como el diseño, el vínculo de la joya con el cuerpo, el uso de materiales no convencionales, la inclusión de contenido en el proceso creativo y otras características relacionadas con el proceso posmoderno.
Y, justamente, esto es lo que hacen las mendocinas Ivana Dalmaso, Alejandra Fredes y Mariana Tripoli. Las producciones de estas tres joyeras locales arrancan los suspiros de todas las mujeres que las observan. Las tres tienen en común el haber estudiado en el taller de las talentosas Marina y Marcela Pascual, pero cada una tiene un sello propio que le da un valor significativo en la actualidad.
Las piezas de Dalmaso tienen una inspiración trival y étnica de diferentes partes del mundo como África, India y Egipto y su marca se denomina Nama Rupa. “Me gustan que las joyas tengan un significado y se inspiren en una técnica antigua”, dijo la joven que lleva dos años y medio estudiando orfebrería, pero además ha pasado por diferentes ámbitos artísticos como el canto lírico, la pintura, la danza clásica de India y la fotografía.

Por su lado, Fredes es profesora de plástica y comenzó realizando piezas con reciclados de CD y DVD. Actualmente, fusiona materiales reciclados con metales. “Mi producción la defino como un laboratorio de experiencias. Hace dos años empecé a incorporar el metal para que le terminara de dar cuerpo a las piezas”, detalló la responsable de la marca Freda.

Asimismo, Tripoli, quien se confiesa amante del arte desde pequeña, es autodidacta en este ámbito ya que estudió profesorado de inglés. “Comencé haciendo tapices. Veo telas y me vuelvo loca. Después empecé a estudiar con las Pascual y, también, me perfeccioné en una técnica japonesa que se denomina sashiko”, puntualizó la artista, quien en sus obras realiza una fusión del fieltro con los metales.

Para las tres, la joyería contemporánea mendocina toma fuerza cuando Marina y Marcela Pascual se instalan en la provincia y coincidieron en que apuntan a que cada sea “una pequeña obra de arte portable”.
Las piezas de estas artistas arrancan desde los 120 pesos y afirman que cada vez hay más mercado en Mendoza. Así, tanto Ivana como Mariana viven de la joyería. Venden a través de sus páginas de internet, de sus cuentas en Facebook y también en diferentes ferias de diseños. “Yo dicto clases, pero la venta de piezas es otro ingreso importante para mi hogar”, comentó Alejandra.
“A los mendocinos les gusta cada vez más las piezas únicas y elaboradas a mano. He tenido muy buena respuesta del público local y los comentarios que me hacen en ferias o exposiciones en las que participo es que les gusta adquirir algo que tenga un significado”, dijo Dalmaso.
Para Fredes su producción es más aceptado por los turistas: “Los foráneos tienen más consciencia de los ecológico y aquí recién está comenzando a primar este valor por un mundo más sano. Además, los mendocinos son más conservadores a la hora de elegir un diseño”, contó.
Para Tripoli el auge de la joyería contemporánea en Mendoza se debe a que el diseño es tendencia mundial y en ese aspecto la provincia se ha hecho eco. Además, las tres joyeras afirmaron que el carácter de lo artesanal ha cambiado porque incorporó el diseño.








