Muchas veces, el sendero se inclina demasiado y…entre el respeto que impone la propia pendiente y la inestabilidad que se genera al liberar la bici de tu peso, podés terminar en el suelo.

¡No te asustés! es solo cuestión de técnica. Tirá el cuerpo hacia atrás y abajo, para que tu centro de gravedad descienda y así la bici traccione mejor. Controlá la dirección y dejá que la bici baje sola con ambos frenos apretados (el delantero al 50% menos que el trasero).

Tan fácil y seguro como te lo contamos.

 

Cuando estés al borde de la bajada, posicionate retrasado. Dejá que la bici caiga, y girá con el freno trasero casi bloqueado.

Cuando quieras que la bici gire un poco más, accioná con algo más de fuerza el freno delantero al tiempo que girás, pero tené cuidado de no bloquear la rueda.

Soltá un poco el freno trasero para que la rueda libere la suciedad que arrastra. Cuando la pendiente empiece a decrecer, volvé progresivamente a una posición más relajada.

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