Durante muchísimos años no había yogurt sin sabor o neutro en ningún lugar. Desconozco el motivo, sin embargo, cuando ibas a Chile u otro lado, había. En mi cabeza era una especie de misterio gastronómico. Además como siempre leía recetas de otros lados veía el yogurt sin sabor y soñaba.
De chica aprendí a hacer yogurt casero, supongo que fue una moda cerca de los 90´s, la yogurtera, o la olla tapada con frazadas y adentro: la magia sucediendo. Lo veía en muchas casas, en todas. O tal vez me pasaba como sucede cuando uno se compra un auto, y empieza a ver miles por la calle.
La gente hizo yogurt, un par de años. El recuerdo está intacto en mi memoria, la leche tibia, un vaso de yogurt comercial y a los vasitos de la máquina. Al otro día, ni bien me despertaba, corría a la cocina. Y siempre había sucedido lo misterioso, la multiplicación de los panes. Dos cucharadas de azúcar, unas gotas de esencia de vainilla y a desayunar.
Vinieron otras modas y vaya a saber uno a donde andarán las yogurteras, en el mismo sitio en el que quedará la máquina del pan y las wafleras en unos años. Y como siempre, me fui por las nubes…

En fin, yogurt, yogurt, yogurt. En mi cabeza el mejor viene en un frasco de vidrio, inmaculado y ácido. Lo más natural posible. Se come rápido en cualquier época del año, en el desayuno, en la merienda y como postre. ¡Adoro el yogurt!
Y si tengo que hablar de este lácteo vamos a probar uno bien nuestro, sin sabor y para terminar la perfección: descremado.
Yogurt bebible descremado Yogurlac
Bueno, vamos a meter cuchara y degustar:
Aroma: Neutro, ácido y equilibrado.
Sabor: Buenísimo. Lo prefiero ante todos los artificiales que andan dando vueltas por las góndolas.
Textura: Nada de bebible, es espeso, tiene todo el recuerdo de lo que yo pienso cuando imagino un yogurt casero.
Precio: $30 en dietéticas. Es un litro, de gran y maravilloso yogurt sin sabor.
¿Lo llevamos a casa? Sí, definitivamente sí. Perfecto para el desayuno, para mezclar con granola, con frutas. Para colocar en la mezcla de un bizcochuelo. Para hacer una salsa para el pescado, con menta picada y ralladura de limón. Amé su sabor, textura y precio. Además, de que es un emprendimiento mendocino de gran calidad.
