Caminar al menos una hora diaria y a buen ritmo, brinda grandes beneficios y evita lesiones por impacto, ya que es un ejercicio de tipo aeróbico que ayuda a fortalecer el corazón. Es un deporte sencillo, barato y se puede practicar en compañía.
Está demostrado que andar quema más grasas que otros ejercicios, ayuda a que el sistema cardiovascular se active y fortifique. Además de quemar calorías, reducís colesterol.
Aumenta la resistencia a los esfuerzos, ayuda a cansarnos menos y más tarde. También la salud psicológica se ve beneficiada: la depresión, el estrés, el insomnio y muchos otros problemas emocionales y mentales, se pueden mitigar o solucionar con este maravilloso ejercicio natural.
Aumenta la flexibilidad de las piernas y activa su flujo sanguíneo, evitando la aparición de varices; también refuerza los huesos, previniendo lesiones.

Mejora las relaciones interpersonales, aunque buena parte de los caminantes suelen hacerlos solos, la práctica en grupo o en pareja, promueve habilidades sociales como la empatía, la comunicación, la negociación, la persuasión y la motivación.
El hábito del caminante estimula la proactividad, con una frecuencia mínima y bien pautada, te aleja del sedentarismo para convertirte en una persona proactiva con actitud positiva.
Favorece el equilibrio en nuestra mente sincronizando la parte racional de tu cerebro para elaborar estrategias, plantearte objetivos y evaluar resultados. En la parte emocional, está relacionada con las habilidades interpersonales de autoconocimiento, automotivación y autorregulación.
Cuida el medio ambiente, caminar no contamina, no hace ruido, no requiere motor ni instalaciones específicas y podés caminar en cualquier época del año.
Como en la práctica de todo deporte, hay algunas recomendaciones para tener en cuenta: evitar caminar durante las horas de máximo sol, llevar ropa y calzado cómodos, beber agua y sobre todo…disfrutarlo y distraerse descubriendo el entorno, el paisaje y la naturaleza.
