Antes de que sigas leyendo, queremos contarte que el único “truco” para empezar a correr lo encontrarás en la constancia. Pero además, a la hora de comenzar con una nueva actividad, siempre debes tener en cuenta algunos aspectos propios del deporte.

Chequeo médico: El primer consejo es acudir a profesionales de la salud y pasar el correspondiente chequeo. Una evaluación médico-deportiva es necesaria.

Invertí en un buen par de zapatillas específicas de correr. Elegí medias sin costuras, que absorban la humedad y el sudor de los pies, para que no resbalen y así evitar la aparición de ampollas. La ropa debe ser cómoda y con capacidad de absorber el sudor.

Corré por distancias y no por tiempos. Hacelo despacio, con paciencia y no te preocupés por tu ritmo al empezar.

Recordá que los días de descanso también son días de entrenamiento.

Unite a un grupo de corredores con un profesional de actividad física. Aunque a veces deberías correr solo, es muy beneficioso correr en grupo.

Lográ que correr sea un hábito, incluso aunque sean 20 minutos al día.

No tengas miedo de pararte a caminar. De hecho, ir más lento aumenta tu fuerza y resistencia, lo que mejora tu adaptación al running.

Complementá el running, con ejercicios de fuerza en el gimnasio. 

Aplicaciones y música: Hay aplicaciones para celulares que permiten conocer cada detalle de los entrenamientos de running con mapas, análisis de tiempos, estadísticas y cálculos de velocidad. Además podés entrenar con música para motivarte.

La mejor manera de empezar a correr es iniciar con caminatas enérgicas e intercalarlas con trotes suaves, hasta que la mayor parte del tiempo puedas correr. No te olvides de comer sano e hidratarte antes, durante y después del ejercicio.