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4 de octubre de 2019
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Opinión

Y un día, Macri y Cornejo acordaron hacer juntos un acto de campaña

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El presidente llega a Mendoza para protagonizar un acto en el parque O’Higgins, en un intento por dar vuelta el resultado de las PASO.

Algunos días después del 11 de agosto, luego de que le cayera la ficha de la dura derrota en aquellas PASO presidenciales determinantes, el oficialismo nacional, y particularmente el grupo de funcionarios que rodea al presidente Mauricio Macri, cambió toda la estrategia de acción política-electoral de la que había hecho gala durante los tres años y medio de gobierno: además del anuncio de las medidas económicas por todos conocidas –en las que nunca Macri había creído y siempre descartó–, le aconsejaron al presidente dejar las poltronas de la Rosada, abandonar los actos en 360º, a los que sólo se podía acceder con precintos y en medio de medidas de seguridad extremas, y le propusieron salir a la calle, a tener actos y contactos con gente real, de proximidad, como los expertos le han dado en llamar.

Entonces, el presidente se lanzó a recorrer el país. Mañana llega a Mendoza, a una provincia que desde Buenos Aires y desde el macrismo se la asume como una suerte de banco de ensayo de lo que el oficialismo imagina –y sueña– que pueda llegar a suceder el 27 de octubre, el día esperado de la elección presidencial. La provincia, a la que Macri vino casi una decena de veces durante su mandato, le ha brindado al presidente la única y poderosa noticia buena desde que fue derrotado por Alberto Fernández. Su entorno analiza que si Rodolfo Suarez logró imponerse con holgura al kirchnerismo de Anabel Fernández Sagasti, quien contó con el apoyo explícito de Fernández y de todos los gobernadores peronistas, pues no debería asumirse como tan extraño que el mandatario pueda dar vuelta la elección del 11 de agosto y forzar a una segunda vuelta o balotaje previsto para noviembre.

El sábado, el presidente puede que protagonice en Mendoza el acto más multitudinario de todos los que ha venido realizando desde que comenzara esa caravana nacional que, detrás del “Sí se puede”, ha denominado “30 días, 30 ciudades”. En el parque O’Higgins, en Ciudad, Macri estará acompañado por Alfredo Cornejo, el gobernador que lo evitó mencionar, mostrar y hasta lo negó durante todo el proceso que duró la campaña electoral provincial por la Gobernación. Cornejo se subirá a la tarima en donde Macri dirigirá sus palabras, es probable que se tomen de la mano y se las levanten mutuamente al cielo, en señal de claro optimismo frente al desafío que tienen por delante. El oficialismo nacional tiene razones para imaginar, mostrando a Mendoza como ejemplo, que puede torcer el rumbo de ese camino electoral que pareciera que tomó indefectiblemente la mayoría del país el 11 de agosto. Porque, los mendocinos votaron al candidato del Gobierno, Suarez, en una provincia en la cual los males de la economía, de la recesión, de la inflación y de todo ese parate generalizado pegaron mucho más duro que en otras partes del país. En Mendoza, el desempleo y la pobreza crecieron con mucha más crudeza y, sin embargo, Suarez –pueden llegar a imaginar el presidente y los suyos– ganó con casi 50 por ciento de los votos y dejó atrás al kirchnerismo por 15 puntos de diferencia.

Pero, Mendoza ha demostrado contar con atributos, pese a la mishiadura, que no han abundado en la escena nacional. El gobierno de Macri careció de sensibilidad para contrarrestar las necesarias medidas que ordenó para controlar el gasto público. Cayó en la creencia de que se entenderían por sí solas, como resultó ser el caso, quizás más paradigmático, de la salida de los subsidios que enmascaraban el valor de las tarifas de los servicios públicos, por caso. Y no tuvo, nunca, un paraguas protector basado en el poder político para explicar, convincentemente, lo necesario que resultaba ordenar las cuentas del Estado. Todo lo contrario, abundó en falta de explicaciones, claro está.

Mañana, el presidente llegará con el latiguillo “Vamos a dar vuelta la elección”. Dirá que tras las PASO ha escuchado a los argentinos, que sabe de sus penurias y, particularmente, las vividas por los sectores medios, que son los que en el 2015 y el 2017 le permitieron con sus votos imponerse en aquellas elecciones. Macri llegaría al Aeropuerto alrededor de las 10 e inmediatamente se dirigiría a protagonizar un encuentro con jóvenes, del que no trascendieron muchos detalles, y a las 11 entraría a la zona del teatro Gabriela Mistral, en el parque O’Higgins, en Ciudad, para darle vida al acto con los mendocinos. Ayer, aprovechando su paso por Buenos Aires, el jefe de gabinete, Marcos Peña, se reunía con Cornejo con la intención de analizar algo de la logística prevista para la visita electoral del presidente. Peña le habría solicitado a Cornejo el apoyo necesario para llevar a buen puerto el acto, a lo que el mandatario mendocino habría accedido de buen grado, aunque la Gobernación negó que para el traslado del presidente hacia la zona del acto se interrumpiría el tránsito de la avenida Costanera como, en apariencia, les había solicitado Peña.

“Nada de movilizaciones ni micros ni Trafics ni cortes importantes de calles”, deslizaron desde el entorno de Cornejo.

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