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16 de septiembre de 2021
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Increíble

Se peleó con su pareja un día antes de casarse y llegó al altar con otro: “Cambié de novio”

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´Cambié de novio´, el anuncio de Eder Meneghine minutos antes del inicio de su boda. Foto: Facebook.

El arquitecto brasileño de 60 años descubrió una infidelidad y decidió mantener la boda pero reemplazar a quien se convertiría en su marido.

Un hombre vestido de blanco esperaba sonriente que su pareja apareciera caminando hacia el altar, aunque ninguno de sus 200 invitados esperaba llevarse una gran sorpresa cuando eso ocurriera. Una fuerte pelea con su novio a 24 horas de dar el sí lo obligó a dar un giro inesperado y cambiar de marido

El protagonista de la historia es Eder Meneghine, propietario de restaurantes y locales gastronómicos de 60 años. Es toda una personalidad dentro de aquel mundillo en Brasil y había invitado a reconocidas figuras de la alta sociedad carioca, como la socialité Vera Loyola, el cineasta Neville D'Almeida, la drag Isabelita dos Patins y la baronesa Bete Suzano. 

"Nadie olvidará esa noche, estoy seguro", contó el novio más famoso de todo Brasil al sitio G1. Un enorme presupuesto de 50 mil dólares destinado a un momento único y emotivo como la unión entre dos personas que se aman, 120 personas invitadas para presenciar el “sí”, un salón de lujo, 2 DJ, catering del más distinguido nivel y una enorme expectativa. 

Esa fiesta iba a ser su gran noche junto a Dyl Reis de 23 años, el que creía que era el amor de su vida. 24 horas antes del gran evento, todo se quebró. Aunque el evento se mantuvo en pie

En la noche previa Eder y Dyl tuvieron una fuerte discusión. Se habló de traición y de celos, aunque el arquitecto se limitó a referir que hubo "algunos problemas" que impidieron que la relación continuara.

"Yo lo conocía relativamente poco. Nos gustamos el uno al otro, y me lo traje a vivir conmigo en mi casa. Hacía tiempo que tenía este deseo de hacer esta fiesta de casamiento, como la que hice: para muchas personas, muchos artistas. Y yo le dije: '¿Vamos a casarnos?'. Pero él tiene 23 años y yo 60. Pensé que yo lo haría feliz, pero no fue así”.

La pelea llegó a un punto del que ya no había retorno. La pareja se hizo pedazos aunque ese fue un punto de inflexión para Eder. Fue una suerte de despertar, para reconocer quién era efectivamente su pareja ideal. Mantuvo la fiesta y la ceremonia y fue a buscarlo a él: un antiguo novio.

Se trata del chef Hugo Oliveira, con quien a pesar de aquella separación siempre se mantuvieron en contacto como amigos. Habían pasado dos décadas juntos y el fuego nunca se había apagado.

"Viví casi 20 años con mi gran compañero, un chef fabuloso. Él me acompañó mucho en el momento en el que yo construía todo lo que tengo hoy con mis restaurantes. Así que pensé en darle a este hombre, que siempre fue muy afectuoso conmigo, la oportunidad que yo le había dado por error a alguien que realmente nunca había hecho nada por mí", confesó Eder.

Eder Meneghine llegó, lo miró a los ojos y se lanzó: "Eres el chico de mi vida. ¿Quieres casarte conmigo mañana?". Hugo, no dudó. Siempre había estado ahí para él y esta vez no iba a ser la excepción.

"¿Por qué no casarse con esta persona que siempre tuvo amor para mí y garantizarle los derechos civiles que se merece? ¿Por qué no garantizar un futuro de calidad? En realidad, no es que él sea el gran amor de mi vida, pero descubrí, en ese momento de dificultad, que tuve siempre en Hugo Oliveira al mayor amigo y socio de toda mi vida. Y nunca le di la oportunidad que se merecía", dijo Eder.

Las luces se encienden completamente, comienza a sonar "Con té Partirò", el clásico italiano que suele acompañar a las parejas en esos momentos inolvidables, y estalla una enorme ovación. Aparece Hugo en escena, para sorprender a todos los invitados de un casamiento que definitivamente será inolvidable.

"Ese momento fue una locura. Había gente desmayada, más de 20 minutos de aplausos, una vibración con sombreros en el aire. Éxtasis total. La fiesta fue 10 veces mejor de lo que hubiera sido. Fueron ocho horas de evento y 150 botellas de vino espumoso italiano", recordó Meneghine.

"Estoy muy feliz por el apoyo de nuestros amigos, la fiesta, la decisión de Hugo. Y en realidad, no soy una persona que crea en Dios, pero diré desde el fondo de mi corazón: aunque quieras dibujar tu camino, tu destino, no eres nada si no estás en manos de una fuerza superior. Ningún novelista ha escrito una trama como esta", concluyó emocionado.

Fuente: Clarín

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