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7 de diciembre de 2017
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Tensión

Violentas protestas en Palestina tras la decisión de Trump

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Crece la indignación árabe y musulmana por la decisión del mandatario de Estados Unidos de reconocer a Jerusalén como capital de Israel.

Miles de palestinos chocaron con tropas israelíes en Cisjordania y manifestantes quemaron en Gaza carteles del presidente Donald Trump y banderas estadounidenses e israelíes, en medio de creciente indignación árabe y musulmana por la decisión del mandatario de Estados Unidos de reconocer a Jerusalén como capital de Israel.

El líder del movimiento islamista Hamas, por su parte, llamó a un nuevo levantamiento armado contra Israel como los que en décadas pasadas dejaron miles de muertos palestinos e israelíes en disturbios, enfrentamientos y atentados en Israel y Palestina.

En Cisjordania, multitudes prendieron fuego a neumáticos y arrojaron piedras contra los soldados, luego de que el Ejército israelí desplegara varios batallones adicionales en la región ocupada en previsión de desmanes durante las manifestaciones.

En la ciudad bíblica de Belén, soldados israelíes lanzaron gases lacrimógenos y chorros de agua desde camiones hidrantes para dispersar a los palestinos, en disturbios que amenazan con empañar las celebraciones de Navidad en la ciudad donde nación Jesús.

En Ramallah, sede del gobierno palestino, cientos de jóvenes que se desprendieron de una manifestación pacífica de unas 3.000 personas quemaron gomas y tiraron piedras a soldados israelíes que custodiaba un puesto de control en el norte de la ciudad.

La Media Luna Roja informó de más de una decena de heridos en enfrentamientos en las ciudades palestinas de Kalkilia y Tulkarem. En esta última y en la ciudad de Naplusa los manifestantes quemaron banderas norteamericanas y fotos de Trump, informó la agencia de noticias palestina WAFA.

La decisión de Trump y su orden de iniciar el proceso para trasladar a Jerusalén la embajada estadounidenses en Tel Aviv, rompe con décadas de política de Estado norteamericana y de garantías internacionales a los palestinos de que el status de la ciudad sagrada debe determinarse en negociaciones de paz con Israel.

Los palestinos quieren que la parte oriental de Jerusalén, o Jerusalén este, capturada por Israel en una guerra en 1967 y anexionada años después, sea la capital de su futuro Estado.

Las mayores protestas contra la decisión se esperan mañana, el día sagrado islámico, cuando los palestinos y los musulmanes en general se congregan en las mezquitas para rezar.

En la Franja de Gaza, el líder del movimiento islamista Hamas, Ismail Haniyeh, llamó a los palestinos a iniciar mañana una nueva "Intifada", o levantamiento popular, contra Israel, como los dos ya protagonizados en las décadas de 1980 y 2000, que dejaron más de 4.000 muertos en disturbios, enfrentamientos y atentados, entre palestinos e israelíes.

"La decisión estadounidense es una agresión a nuestro pueblo y una guerra a nuestros santuarios", dijo Haniyeh en un discurso, antes de llamar a los seguidores de Hamas a "estar listos para cualquier orden".

"Queremos que el levantamiento dure hasta que Trump y la ocupación lamenten esta decisión", agregó, aludiendo a Israel, que ocupa Cisjordana, donde se ubica Jerusalén, desde la Guerra de los Seis Días, de 1967.

Más tarde, cientos de palestinos se manifestaron en Gaza contra la decisión del mandatario republicano, quemando banderas estadounidenses e israelíes, neumáticos y carteles de Trump y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

El Ejército israelí dijo que desplegó varios batallones en Cisjordania en previsión de desmanes en las protestas, sobre todo de mañana, mientras que miles de soldados más fueron puestos en alerta para lidiar con los "posibles acontecimientos".

En Jerusalén este se sitúa la Ciudad Vieja, donde se encuentran algunos de los lugares más sagrados para el judaísmo, el islam y el cristianismo.

Aunque Israel dice que toda Jerusalén es su capital "única e indivisible", la comunidad internacional no reconoce a Jerusalén este como parte de Israel, y todos los países del mundo, incluyendo a Argentina, tienen su embajada ante Israel en Tel Aviv.

Aunque la decisión de Trump no tiene ningún impacto en la vida cotidiana en la ciudad, conlleva un profundo significado simbólico y es vista por los árabes y musulmanes como un prejuzgamiento sobre una cuestión que debería decidirse en negociaciones y, más aún, un intento de imponer una solución sobre el tema a los palestinos.

Netanyahu, quien valoró la "justa y valiente" decisión de Trump, dijo este jueves que el presidente estadounidense "se ató para siempre" a la historia de Jerusalén y aseguró que otros Estados estaban siguiendo sus pasos.

"Ya estamos es contacto con otros Estados que harán un reconocimiento similar", dijo a la prensa en la Cancillería israelí, en Jerusalén.

El presidente palestino, Mahmud Abbas, dijo que Trump, con su decisión, destruyó la credibilidad de Estados Unidos como mediador de la paz en Medio Oriente, un rol que ha ejercido de manera exclusiva durante más de dos décadas de negociaciones intermitentes destinadas a crear un Estado palestino al lado de Israel.

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