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12 de septiembre de 2018
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Tribunales

Vendió el arma robada de una policía y recibió 3 años de prisión

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Así se muestra Agustín Federico Loyacono en las redes sociales

Se trata de Agustín Federico Loyacono (19), quien le sustrajo a una efectivo retirada de la Policía Federal Argentina una pistola y electrodomésticos. Días antes de ser detenido había salido de la prisión tras recibir una condena condicional. El martes admitió el delito en un juicio abreviado. Se le sumaron otros 6 meses de encierro tras revocarle la pena anterior.

A mediados de agosto, cuatro policías fueron víctimas de diferentes hechos de inseguridad en menos de 24 horas en el Gran Mendoza. Uno de los robos ocurrió en la casa de una efectivo retirada de la Policía Federal Argentina (PFA), quien en ese momento estaba de vacaciones.

A la mujer le sustrajeron electrodomésticos y una pistola 9 milímetros. Por el hecho fue detenido a las pocas horas un vecino de 19 años llamado Agustín Federico Loyacono Reale, que había salido días antes del penal tras recibir una condena condicional.

Al joven se llegó a través del testimonio de su hermana, quien lo descubrió vendiendo pertenencias sustraídas, entre ellas, el arma de fuego. Por el arma obtuvo $5 mil. Ayer, a casi tres semanas del hecho, Loyacono fue a una audiencia de prisión preventiva que se terminó transformando en un juicio abreviado inicial: el muchacho reconoció haber cometido el delito por el cual se lo acusaba.

La Fiscalía de Robos y Hurtos, representada por Juan Carlos Alessandra, acordó con la defensa y se le otorgó una pena de 3 años de prisión efectiva. También se le revocó la condena condicional y se unificaron las causas anteriores que tenía, sumándole 6 meses de encierro, y quedó en la cárcel.

El caso

La historia tuvo su inicio a las 15 del miércoles 22 de agosto cuando se tomó conocimiento de un golpe al domicilio de la efectivo retirada de la PFA, Lidia Ester Fernández (60), quien estaba de viaje en Ushuaia.

La mujer había dejado encargado del cuidado de la propiedad a un vecino de 34 años, quien, tras dar aviso a las autoridades sobre un robo en el lugar, fue entrevistado por efectivos de la Unidad Investigativa Departamental Las Heras (UID). El hombre indicó que la noche previa dio una vuelta por la casa, encendió las luces y se fue a dormir a su vivienda.

Cuando regresó, en la mañana de ese miércoles, notó que sujetos habían irrumpido en el lugar tras romper una ventana y se llevaron un televisor de 32 pulgadas, un microondas y una pistola calibre 9 milímetros.

Mientras entrevistaban a vecinos, los pesquisas hablaron con otra residente de la zona, una joven de 24 años, que les aseguró que había visto a su hermano, Loyacono Reale, –quien había salido del penal días atrás– entregando un arma de fuego que, aparentemente, había sustraído de la casa de Fernández. La chica agregó que su hermano había obtenido la suma de $5 mil por venderle el arma a unos malvivientes.

Ante esa afirmación, los detectives consultaron a la muchacha por el paradero de su hermano pero esta dijo que, tras el robo, desapareció de su domicilio y que desconocía adónde se había dirigido. Pese a eso, a las pocas horas, los pesquisas lo capturaron y luego pasó a la cárcel.

Loyacono Reale había sido investigado por tres hechos a lo largo de este año. Primero por un robo agravado por escalamiento en grado de tentativa –ocurrido en enero– mientras que los restantes fueron por desobediencia y resistencia a la autoridad, en febrero y marzo, respectivamente.

Tras ser detenido a mediados de año, fue a una audiencia de prisión preventiva por el robo en grado de tentativa por el que estaba acusado. En esa ocasión le fijaron una pena sin prisión efectiva y una serie de condiciones que debía cumplir para mantenerse en libertad. Pese a eso, su estadía en las calles sólo duró 22 días, hasta que volvió a delinquir, y nuevamente cayó en las garras policiales.

Por otro lado, el arma que fue sustraída no pudo ser recuperada y continúa en manos de delincuentes. Esto, porque Loyacono no aportó datos sobre los sujetos a quienes se la vendió y los pesquisas tampoco consiguieron identificarlos.

La pistola estaba registrada a nombre de la efectivo retirada y se le notificó sobre la situación al Registro Nacional de Armas (Renar), explicaron fuentes del caso.

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