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21 de septiembre de 2006
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MUJER

Várices: ¿estética o enfermedad?

Todo lo que hay que conocer sobre los trastornos varicosos y sus posibles soluciones

     Las padecen 30 por ciento de la población, sobre todo mujeres mayores de 40 años y personas que están mucho tiempo de pie o inmóviles. Pueden empezar en forma de pequeñas venas moradas, adquirir aspecto de araña después, e incluso acabar como úlceras. La prevención es posible con unos cuantos cuidados básicos, pero, ¿cuándo es oportuno realizar un tratamiento de cirugía? Estas y otras respuestas serán resueltas a continuación.

    Evitar la vida sedentaria y caminar todos los días al menos 45 minutos es un buen sistema para prevenir esta enfermedad que, lamentablemente, muchos perciben como una cuestión estética, circunstancia que provoca que seis de cada diez pacientes nunca hayan tomado ninguna medida preventiva. En la actualidad existen tratamientos que, aparentemente, las hacen desaparecer al cien por cien. Pero hay malas noticias: hay casos en los que las várices no se curan. Por esa razón, es preciso no dejarse engañar por las promesas de los centros de belleza y comenzar por la prevención como primer camino.

SEDENTARISMO, OBESIDAD, GLUCEMIA E HIPERTENSIÓN. Aunque en la aparición de las várices influyen problemas congénitos de carácter hereditario y hormonales, existen ciertos factores que favorecen su aparición. La edad avanzada, el sedentarismo, la obesidad, la glucemia, la hipertensión y, en el caso de las mujeres, el embarazo y el uso de anticonceptivos orales son los principales factores de riesgo.

A TENER EN CUENTA. Existen varias precauciones eficaces para frenar la aparición de los trastornos varicosos: evitar el uso de prendas excesivamente ajustadas que impidan la normal circulación de la sangre y no permanecer de pie, inmóvil, durante largos lapsos de tiempo son dos de ellas. Igualmente eficaz es huir de la humedad y de las exposiciones directas y prolongadas a fuentes de calor que favorecen la dilatación de las venas, como la depilación con cera. También es beneficioso sentarse con las piernas en alto y prescindir de los zapatos de taco alto. Hacer un poco de ejercicio diario es el mejor medio para contrarrestar los efectos del sedentarismo, ya que estimula el retorno de la sangre al corazón y dificulta la aparición de las várices.

¿DE QUÉ SE TRATA ESTE TRASTORNO? Las várices son fruto de una insuficiencia en el sistema circulatorio de retorno que se produce cuando uno de los mecanismos que posibilitan el regreso de la sangre al corazón no funciona correctamente. El flujo sanguíneo, bombeado por el corazón, circula a través de las arterias alimentando los tejidos del organismo. Concluida su misión, la sangre regresa al corazón a través de las venas, en cuya pared interna existen unas válvulas que la impulsan en su viaje de retorno.

    Cuando una vena del sistema venoso superficial se debilita o sus válvulas no funcionan correctamente, la sangre se colapsa en el tubo venoso provocando su dilatación. La vena se convierte en varicosa, fácilmente visible por su aumento de tamaño y el color morado que adquiere por el estancamiento de la sangre. Cuanto más alejado esté el punto de regreso, mayores dificultades encontrará la sangre para vencer la fuerza de la gravedad en su ascenso y retornar al corazón. Esta es la causa por la que la mayoría de las várices aparecen en las piernas.

¿CÓMO ME DOY CUENTA?
Los síntomas que padecen los enfermos de várices son pesadez en las piernas, calambres, cansancio, picores y hormigueos. La mayoría de las veces estas molestias disminuyen considerablemente con la aplicación de vendas frías, masajes, medias especiales y una medicación adecuada. Cuando el problema está muy avanzado, el dolor producido por las várices es más fuerte y puede provocar otros trastornos graves para el organismo como flebitis, trombosis o embolia pulmonar, derivados de la formación de coágulos.

EL TRATAMIENTO ADECUADO. Las várices serán tratadas de acuerdo a la molestia y a la necesidad de cada individuo. En los casos de venas pequeñas rojizas, por lo general el tratamiento es solicitado más por la parte estética que por la molestia que en sí conllevan estas venitas. En estos casos se puede utilizar la escleroterapia, que no es más que la oclusión de las venitas en forma de arañas mediante la inyección de una sustancia esclerosante. Es un procedimiento que debe ser realizado por médicos entrenados para tal fin, como los cirujanos vasculares.

    Igualmente se está utilizando la terapia con rayos láser para su eliminación. En los casos en donde las venas varicosas son de gran tamaño, debe considerarse la eliminación de las mismas para así evitar complicaciones por el avance de la enfermedad. La cirugía es, por excelencia, el tratamiento para esta patología. Consiste en realizar incisiones mediante las cuales se extraerán las venas dilatadas. En estos casos, más que por estética, el tratamiento se considera necesario para evitar el avance de la patología, que por lo general deriva en la aparición de úlceras y daño mayor en la piel de las piernas. Ante la aparición de las várices se visitar al especialista en esta patología (cirujano vascular periférico), quien, luego de una historia clínica y un minucioso examen físico, indicará el tratamiento más apropiado.

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