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17 de noviembre de 2009
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RACING CLUB - ESTUDIANTES

Uno respira y otro se despide

La Academia ganó por la mínima y salió del último lugar en la tabla. El Pincha dilapidó sus chances de llegar al título del Clausura y ahora sólo piensa en el Mundial de Clubes.

    BUENOS AIRES (DYN). Con mucho sufrimiento y esfuerzo y una considerable dosis de suerte, así resultó el 1 a 0 con el que Racing Club le ganó a Estudiantes de La Plata, aunque para acercarse a lo que sucedió en el campo de juego habrá que señalar que el equipo de Avellaneda no mereció llevarse los tres puntos. Jorge de Olivera fue, quizás, el mayor responsable de la victoria de la Academia. El arquero tuvo varias intervenciones fundamentales, pero dos de ellas resultaron determinantes: el mano a mano que le ganó a Mauro Boselli, a los 3 minutos del segundo tiempo, y el remate que le tapó a Juan Manuel Salgueiro en la última jugada del partido.

    Estos tres puntos, además, le sirven a Racing para abandonar la última posición del Clausura, ubicación en la que ahora sólo queda Tigre. Estudiantes se fue con las manos vacías y no lo mereció, pero pagó el precio de carecer del hombre capaz de meter la pelota dentro del arco. Tuvo la pelota y el campo durante 80 minutos, pero falló en la puntada final, y ahí también se explica su derrota. Ese violento derechazo de Pablo Lugüercio que se metió abajo, junto al palo derecho del arco defendido por Damián Albil, no sólo se transformó en el 1 a 0 para Racing, sino que coronó cuatro minutos de furia del equipo dirigido por Claudio Vivas. Pero después fue casi todo de Estudiantes.

    El equipo platense fue dueño de la pelota y por eso casi todo el tiempo se jugó en campo de Racing, pero faltó precisión en los últimos metros para inquietar a De Olivera. Apenas si se puede mencionar como una llegada seria un cabezazo bombeado de Mauro Boselli que se fue lejos del ángulo izquierdo. En cambio, Racing fue más práctico. Sin tener la pelota, no le dio espacios a Verón y, parado de contra, generó mejores situaciones de gol mediante remates de larga distancia. A los 22, Castroman recibió de Lluy y desde la media luna sacó un violento derechazo que se fue cerca del ángulo izquierdo, y a los 30, luego de un despeje, Lugüercio remató fuerte y bajo sobre el palo derecho de Albil, pero esta vez el arquero envió la pelota al córner.

    En el complemento se agudizó la tendencia de la primera parte. Estudiantes se paró decididamente en campo del local y el partido se jugó en ese porción de la cancha. La historia pudo cambiar a los 3 minutos, cuando Boselli quedó mano a mano con De Olivera, pero el arquero tapó con mucho esfuerzo el remate del delantero. Ni siquiera esta situación y la sensación de que el empate podría llegar en cualquier momento hicieron cambiar la postura de Racing, y eso se vio reflejado cabalmente en el hecho de que su primera llegada recién se produjo a los 28 minutos, cuando Avendaño metió un cabezazo bombeado que demandó el esfuerzo de Albil para evitar el gol.

    Tres minutos después, Verón ejecutó un tiro libre desde la izquierda, Ré cebeceó y la pelota dio en el travesaño. Corrían 31 minutos y el tiempo a Estudiantes se le escapaba rápidamente, pero el equipo de La Plata tuvo una última chance, en el minuto final, pero De Olivera le dijo no a un remate de Salgueiro, y entonces Racing pudo festejar aliviado la llegada de un nuevo triunfo, mientras que el Pincha se despide definitivamente de la lucha por el título del Clausura y se dedica exclusivamente a pensar en el Mundial de Clubes, que jugará en diciembre en Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos.

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