Hace unos días, a través de una videoconferencia organizada por Transparencia Internacional, periodistas de diferentes puntos de Latinoamérica planteaban la necesidad de monitorear y controlar las operaciones de compra de insumos y diferentes elementos por parte de los Estados en medio de una crisis sanitaria que afecta por igual a todo el continente. Por lo tanto, los métodos aplicados por los diferentes gobiernos tienen mucho en común; en especial, cuando las intervenciones se realizan bajo la figura de emergencia o de estado de excepción. Estos conceptos tienen como finalidad, entre otras, agilizar el procedimiento para la adquisición de bienes y saltear la burocracia de los procesos licitatorios.
La conclusión fue unánime. La crisis no debe ser una excusa para soslayar o minimizar las herramientas de transparencia. Y es cuando el acceso a la información pública debe primar para garantizar que nadie quiera aprovecharse de la distracción de los demás.