El martes 12 de junio de este año, el Tribunal Oral Federal Nº1 de Mendoza condenó a Daniel Raúl Bressi Escalante a la pena de 14 años de encierro por ser considerado un jefe narco.

A este hombre, nacido el 17 de marzo de 1961, lo atraparon en Los Corralitos, Guaymallén, por traficar con algunos cómplices 825 kilos de marihuana desde Paraguay, durante uno de los procedimientos antidrogas más importantes de los últimos años en Mendoza.

Lo cierto es que Bressi quedó alojado en la Unidad 4 del Servicio Penitenciario Federal de La Pampa y desde hace meses viene solicitando la prisión domiciliaria, basándose en que padece diabetes y HTA (hipertensión arterial) y porque su mujer se encuentra depresiva.

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Sin embargo, la Justicia le rechazó los pedidos y apelaciones explicando que se niega a recibir los tratamientos en el centro de detención para lograr el beneficio solicitado. Se basó, por ejemplo, en algunos argumentos que hicieron los médicos que lo atienden, los que sostienen que “se trata de un interno altamente querellante y mitómano”.

Al ser consultadas por El Sol, autoridades judiciales y penitenciarias señalaron que la situación de Bressi Escalante es tomada como caso testigo en lo que respecta a los internos que buscan bajo cualquier excusa acceder a ciertos beneficios para dejar la cárcel.

Para llegar a una conclusión, los jueces solicitaron una serie de informes médicos con el objetivo de conocer si el estado de salud del jefe narco era compatible con su detención en una cárcel, además de una encuesta domiciliaria en el lugar de detención que propuso.

Antes de llegar a una resolución se corrió vista al Ministerio Público para conocer su opinión, y la respuesta de la fiscalía fue contundente: pidió rechazar el pedido.

Explicó que “las patologías sufridas por el interno pueden y son atendidas en el penal debidamente, sin embargo, mucho de los tratamientos se ven frustrados por la escasa o nula colaboración de Bressi como paciente, ya que se niega a tomar la medicación o a continuar con los tratamientos, mostrándose en desacuerdo con las prescripciones médica o la dieta indicada ya que la encuentra falta de sal, aceite y sabor, que no es agradable para sus gustos”.

Con respecto a las dolencias psíquicas que padece la pareja de Bressi, concluyó que se encuentra atendida por profesionales y medicada.

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Las fuentes consultadas sostuvieron que la historia clínica de Bressi señala que recibió la atención médica adecuada por parte de los profesionales de las distintas unidades en las que estuvo preso y que se trata de un reo problemático que se niega a seguir las indicaciones médicas “para que su cuadro empeore y pueda acceder a la prisión en una casa”.

Es más, explicaron que Bressi se queja por todo lo referido a su salud: por ejemplo, se niega a firmar el cuaderno de entrega de medicamentos y también a recibir un control de glucemia por estar en desacuerdo con la dieta.

El narco “dice que no le gusta la comida recibida por su sobrecocción, falta de salta y aceite y sabor no agradable a sus gustos”, a pesar de que es la indicada por el médico.

Al comprobarse en la historia clínica de Bressi que el problema no eran los médicos sino la negativa del paciente a recibir el tratamiento, la Justicia decidió rechazar en dos oportunidades los incidentes.

Bressi fue detenido en marzo del 2017 por el cargamento de 825 kilos de marihuana en un domicilio de calle Tabanera de Guaymallén. Por esa causa, que lo tenía como organizador, hubo cinco condenados más a penas de entre 4 y 7 años de prisión.