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31 de marzo de 2020
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Desde 1921

Una vacuna centenaria podría ayudar en la lucha contra el coronavirus

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Un estudio buscará determinar si la vacuna puede potenciar el sistema inmunológico para atenuar los efectos del Covid-19.

La vacuna contra la tuberculosis podría ser el arma más próxima para colaborar en la pelea contra el coronavirus Covid-19.

Equipos de todo el mundo están liderando ensayos clínicos para ver si la vacuna con más de 100 años de existencia puede ayudar a la gente a combatir el Covid-19, reforzando su sistema inmunológico.

La vacuna, comúnmente conocida como BCG, contiene una cepa viva y debilitada de Mycobacterium bovid, un primo del M. tuberculosis, el microbio que causa la tuberculosis (TB).

Si bien la vacuna tiene como objetivo aumentar la respuesta inmunológica a la bacteria TB, los estudios han demostrado que la BCG también puede aumentar la capacidad del sistema inmunológico para combatir otros patógenos.

Esto ha llevado a varios equipos a investigar si tiene algún beneficio en medio de la pandemia de coronavirus.

Un equipo del UMC Utrecht de los Países Bajos iniciará la primera de las pruebas esta semana, testeando la vacuna en 1.000 trabajadores de la salud en ocho hospitales.

Hablando con Science, Marc Bonten, co-líder del estudio, explicó: "Hay mucho entusiasmo por participar".

Mientras tanto, un equipo de la Universidad de Melbourne también está preparando un estudio de la vacuna BCG en 4.000 trabajadores de la salud.

La profesora Kathryn North AC, directora del Instituto de Investigación Infantil Murdoch, dijo: "Los investigadores médicos australianos tienen la reputación de llevar a cabo ensayos rigurosos e innovadores”.

"Este ensayo permitirá comprobar adecuadamente la eficacia de la vacuna contra los síntomas del Covid-19 y puede ayudar a salvar las vidas de nuestros heroicos trabajadores sanitarios en la primera línea".

Los investigadores esperan iniciar el estudio lo antes posible.

El profesor Nigel Curtis, que dirige el programa, dijo: "Esperamos ver una reducción en la prevalencia y severidad de los síntomas del Covid-19 en los trabajadores de la salud que reciben la vacuna BCG”.

"Nuestro objetivo es inscribir a 4000 trabajadores de la salud de los hospitales de toda Australia para poder decir con precisión si puede disminuir la gravedad de los síntomas del Covid-19”.

"Y necesitamos inscribirlos en las próximas semanas, así que el reloj definitivamente está corriendo”.

La vacuna

La vacuna antituberculosa, está compuesta por una suspensión de bacterias vivas atenuadas llamadas bacilos de Calmette Guerin (BCG), en homenaje a sus descubridores. Es la más antigua de las vacunas utilizadas actualmente, la primera dosis se aplicó en 1921.

La administración intradérmica de la BCG ocasiona, en la mayoría de los casos,  reacciones locales menores (eritema, dolor a la palpación) seguidas por la formación de una pequeña úlcera y, al cabo de pocos meses, una pequeña cicatriz que es utilizada  como indicador de vacunación pero no de inmunidad.  Por otra parte, la ausencia de cicatriz no significa falta de protección ni mala técnica de aplicación.

La BCG protege contra la meningitis tuberculosa y la tuberculosis diseminada, en la infancia, no en la edad adulta. Tampoco evita la infección primaria, la enfermedad pulmonar, ni la reactivación de focos latentes.

La Ley 26796 incorpora la BCG al Plan Materno Infantil, para todos los recién nacidos en el país, en ámbito publico o privado o de obras sociales, estableciendo la obligatoriedad de aplicación en los primeros siete días de vida y antes de egresar de la maternidad, en forma gratuita.

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