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1 de octubre de 2009
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VIOLACIÓN SEGUIDA DE MUERTE

Una niña dijo que vio a Micaela atada de pies y manos en la casa de su padre

La pequeña era amiga de la víctima. Sufre un leve retraso mental pero lo mismo declaró en el juicio.

Después de varias idas y venidas, continuó el debate oral y público por la violación seguida de muerte de la pequeña Micaela Reina (12) en un piletón de una bodega abandonada en Guaymallén. Los hermanos Alejandro y Walter Prádenas (padre y tío de la víctima) no se retiraron muy conformes con los testimonios incorporados ayer, al finalizar la jornada. Esto porque dos personas, entre ellas una niña con debilidades mentales y que no era recomendable su declaración según peritos psicólogos del Cuerpo Auxiliar Interdisciplinario (CAI), sostuvo que vio a Micaela “secuestrada en la casa de su papá”, ubicada en el barrio Sargento Cabral, de Ciudad.
“Nosotras volvíamos de la escuela y Micaela se estaba yendo a su casa. Después salió el padre, la agarró del brazo y la metió a la casa. Yo me metí atrás de ella y vi, por un hueco de la puerta, que la tenía tirada en el piso del baño y le ponía inyecciones en el brazo izquierdo”, relató al tribunal la chica de 12 años.
Además, la pequeña aseguró que, en una oportunidad, Alejandro Prádenas se acercó a ella y le dijo: “Si contás algo a alguien, te va a pasar lo mismo que a la Micaela”. La versión de la pequeña genera dudas entre las partes del debate oral, sobre todo porque las dos pericias psicológicas que le realizaron en el CAI indicaron que tenía un retraso mental y que, además, fabulaba.
Pero eso no es todo, los facultativos recomendaron que no era conveniente que declarara como testigo, pero igualmente dio su versión durante un extenso interrogatorio que se extendió por más de dos horas. La testigo manifestó también que, luego de haber visto esa situación en el baño, “el padre la llevó a la pieza, donde la ató de pies y manos y le tapó la boca. Entonces, entré y le pregunté qué le había pasado y ella no me pudo contestar”.
Ante la pregunta del fiscal de Cámara, Javier Pascua, y también del tribunal de la Quinta Cámara del Crimen, sobre si alguien de la casa la vio en el interior de la misma, la pequeña respondió que no: “El padre de Micaela no vio que yo estaba adentro”.
Por otra parte, agregó que Apolo Díaz, quien hasta la semana pasada estaba acusado por ser considerado el autor material de la violación seguida de muerte de Micaela pero zafó del juicio cuando se declaró nula la prueba de ADN, “tenía un auto blanco con vidrios negros” y que lo había visto varias veces en ese vehículo.
Este dato también llamó la atención de los abogados y jueces que estaban en el recinto, debido a que Díaz era un indigente y no tenía recursos para tener un auto.
Ya había transcurrido casi una hora desde que comenzó el testimonio, y los juristas decidieron hacer un cuarto intermedio para que la niña se tranquilizara y pudiera contar lo que sabía. Diez minutos después se prosiguió con la testimonial, pero a la chica se la notaba cansada y hasta en algunos tramos de su relato con la mirada perdida alcanzaba a responder por sí o por no, como pidiendo que ya dejaran de asediarla con las preguntas.

SU MADRE. El testimonio anterior había sido el de la progenitora de esta niña, quien explicó al tribunal que su hija le contó que había visto a Micaela encerrada “en la casa de Alejandro Prádenas” y que la víctima “le había pedido que la ayudara porque estaba secuestrada y la querían matar”.
Sin embargo, durante la instrucción de la causa, frente al cuestionado fiscal Alejandro Iturbide, la mujer comentó que su hija fue quien le había manifestado que se enteró por una amiga, de nombre Florencia, lo que le había ocurrido a Micaela. Cuando el defensor de los Prádenas, Ariel Civit, hizo notar esta contradicción al finalizar el relato de la niña cerca de las 15.30, solicitó al tribunal que hiciera pasar nuevamente al frente a la mujer, para preguntarle sobre esta situación. Y la testigo sentenció: “Yo me enteré ahora de todo esto que vio mi hija, antes no lo sabía, eso ella no me lo había dicho”.
De esta manera, se contradijo de nuevo y, por eso, su testimonio “es inverosímil”, sentenció Civit. El debate continúa hoy y se espera que declaren los familiares de Micaela. La presidente del tribunal, Laura Gil de Chales –a quien acompañan en el estrado Gonzalo Guiñazú y Rafael Escot–, resolvió pasar a un cuarto intermedio hasta hoy a las 9 en el primer piso de los Tribunales.

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