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3 de diciembre de 2009
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ULTIMATUM

Una mujer debió abandonar su sesión de quimioterapia para evitar que la policía la desalojara de su casa

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Los vecinos indignados, cortaron el tránsito por carril Urquiza. Vive en el Barrio "El Portal", de Urquiza y Quinquela Martín de Guaymallén. Luego de casi 9 horas de espera, la policía y los funcionarios judiciales decidieron suspender el procedimiento.

Luego del decidido y solidario apoyo de los vecinos que cortaron el tránsito por carril Urquiza, en Guaymallén, la policía y los funcionarios judiciales debieron retirarse sin poder llevar a cabo el desalojo de la vivienda de una mujer y su familia en el barrio "El Portal" que ubica en Urquiza y Quinquela Martín, camino a Maipú, en Guaymallén.

Ana Margarita Obando, de 46 años de edad, debió abandonar la sesión de quimioterapia a la que debe someterse para combatir el cáncer que la aqueja porque un gran número de policías y funcionarios judiciales llegaron a su casa a las 13 con una orden de desalojo firmada por la jueza Gloria Cortese. Alegaron que no había pagado el dinero que tenía que abonar a la empresa constructora por su casa.

Ana, llorando y a los gritos, mostró a la multitud que la rodeaba los papeles que confirmaban sus pagos.  A un costado había un camión a medio cargar con los muebles de la pobre mujer. Después, volvieron a su lugar.

Pasadas las 21 horas, los vecinos, hartos de la situación y al grito de "justicia, justicia", cortaron el tránsito por Urquiza. Y demandaron la presencia de la magistrada que pese a los reiterados llamados telefónicos de la policía no la encontraron por ningún lado. El comentario de uno de los uniformados indicó que "podría estar durmiendo la siesta o descansando en su casa de Chacras".

Todo comenzó cuando hace tiempo una cooperativa realizó la construcción del conglomerado urbano que cuenta con tres manzanas y cada una tiene 21 viviendas de clase media.

Los dirigentes de la entidad desaparecieron por lo que muchos debieron adoptar el sistema de pago mediante abogado.

Pasado el tiempo, la empresa constructora que pertenece a un ingeniero de apellido Catapano, decidió cobrar deudas pendientes aunque en el caso que nos ocupa se trata del extremo: la justicia se presentó para el desalojo.

Margarita, apelando a su último argumento, se roció el cuerpo con nafta y amenazó con prenderse fuego "a lo bonzo" si las fuerzas de seguridad la sacaban de la vivienda. Los esfuerzos de la mediadora de la policía, en tanto, fueron vanos.

Margarita alegó que el abogado la engañó y se llevó todo el dinero que le entregó oportunamente para saldar la deuda por la casa. Por su parte, la abogada de la empresa constructora Malbec S.A., doctora Natalia Santander, subrayó que la mujer tendrá que pagar ya que además hay varias intimaciones anteriores.

Los vecinos dijeron que la mayoría de ellos tienen judicializada su relación con la empresa porque algunos, pesificadas sus deudas, tienen que abonar 180 mil pesos. Otros afirman que debieron tomar sus casas para poder habitarlas y las encontraron sin cloacas, sin instalación eléctrica e incluso, algunas no tenían vigas.

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