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19 de agosto de 2006
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ENTREVISTA

Una joven que logró sus metas

Malena La Cara se convierte en la protagonista de esta historia debido a su gran capacidad de superación.

    En la sociedad actual se tiende ha calificar a los niños con síndrome de Down como seres especiales, diferentes o simplemente discapacitados. Y precisamente esa “diferencia” es lo que hoy nos permite reflejar la historia de vida de Malena La Cara, una joven con síndrome de Down que sobresale por su enorme capacidad para afrontar los límites que la vida le impuso. Malena se transforma en la protagonista de esta historia porque logró afrontar su vida de un modo natural, superando obstáculos fundamentales, como el hecho de concretar sus estudios primarios y secundarios en una escuela “común”.

    Con 19 años, esta hermosa jovencita se encuentra cursando el último año del Polimodal en el Colegio Nuestra Señora del Santísimo Rosario, de Ingeniero Giagnoni, en el departamento de Junín. Este mérito, si bien merece un reconocimiento personal, también se debe al compromiso de sus padres, compañeros y de las autoridades de la sede que, sin dudarlo, la aceptaron como una niña más. “Me siento muy feliz de haber podido demostrar a la sociedad que, a pesar de mi discapacidad, podía ser uno más de ellos”, dijo Malena en una charla con Protagonistas. “Jamás sentí la discriminación.

    Mis compañeros de estudio y mis maestras siempre me hicieron sentir muy cómoda y nunca me hicieron a un lado”, agregó emocionada. Cuando uno escucha estas palabras, de inmediato se imagina el sacrificado camino que habrán tenido que hacer sus padres, Miguel y Mary, para que Malena logre su inserción en la sociedad. “Nos costó mucho poder lograr este anhelo. Tuvimos que luchar y golpear muchas puertas y, sin embargo, jamás nos dimos por vencidos porque sabíamos que nuestra hija es especial, pero no por su discapacidad, sino por su inmenso amor, su inteligencia y desenvolvimiento ante la vida. Eso fue lo que nos motivó a lograr que transitara por la vida como una niña normal”, comentó el padre de la pequeña.

LA LLEGADA DE MALENA. La familia La Cara, está compuesta por Miguel, Mary, Betiana y Mariano, estos últimos, hermanos mayores de Malena. Un día, en pleno verano, irrumpió en el seno familiar una gordita preciosa que llevaría el nombre de Malena y que definitivamente colmaría el hogar de dicha y felicidad. “Cuando nació Male, de inmediato percibí que tenía Síndrome de Down y mi reacción fue muy natural: la acepté y la amé como a mis otros dos hijos, ya que ella era una bendición que el Señor nos había encomendado”, manifestó emocionada Mary.

   “Desde su nacimiento, tanto mi esposo como yo decidimos movilizarnos en pos de su bienestar. Así fue como acudimos a la Asociación Apando, y luego la llevamos a diversos centros para su rehabilitación. Nunca dejamos de instruirnos sobre sus cuidados y así, con el tiempo, fuimos descubriendo en Male un progreso inimaginado”, recalcó la madre. Esta joven de mirada dulce y angelical siempre se destacó en la familia por su sonrisa, su buen humor y sus ansias de progresar.

   Y convencidos de que Male era capaz de más, sus padres decidieron mandarla a una escuela para niños sin discapacidades mentales. Luego de chequeos y las pertinentes evaluaciones, Malena superó las expectativas de los médicos y fue habilitada para asistir al establecimiento ya mencionado, donde la comunidad educativa la aceptó sin ningún inconveniente.

SU ETAPA ESCOLAR. Al cumplir los 6 años, Malena ya se mostraba motivada para iniciar sus estudios como un niño más. Y, precisamente, esa motivación fue lo que impulsó a sus padres a buscar una maestra jardinera, a fin de que le brindara sus clases particulares. “La señorita Alejandra nos permitió cumplir el gran sueño: que Male pudiera concretar sus estudios. De hecho, fue ella fue quien nos aconsejó llevar a la niña al Colegio Nuestra Señora del Santísimo Rosario para que comenzara su actividad como cualquier niño de su edad”, comentó Mary.

    Desde entonces, y un poco temerosos a ser rechazados, toda la familia se dispuso a ver los logros de Malena. Logros que superaron todas las expectativas: las calificaciones de la niña mostraban resultados muy significativos, tanto para sus padres como para los docentes del colegio. “Malena jamás necesitó de una maestra auxiliar, lo único que tuvo fue una adaptación curricular, que le exigía alcanzar los mismos conocimientos que el resto de los alumnos, aunque con menor exigencia”, dijo Miguel.

    Así, esta jovencita comenzó a transitar su vida de un modo normal. Tuvo una aceptación fabulosa y logró cumplir cada una de sus metas a tal punto que, al cumplir 15 años, Malena celebró su cumpleaños con una emotiva fiesta, convirtiéndose en la gran princesa de la noche. Pero esto no es todo: el amor por el arte también se manifestó en ella, y desde hace cinco años toma clases de danzas árabes.

    Además, forma parte de un murga y siente se muy orgullosa y feliz por realizar ambas actividades. “Otras de las cosas que me gusta hacer es pintar y mirar novelas. Mis preferidas son Chiquititas, Alma pirata, Se dice amor y Sos mi vida”, dijo sonriente. En la actualidad, la joven ya está planificando su futuro y, según ha manifestado, su gran sueño es poder convertirse en chef-repostera, actividad que ya está practicando, aunque desea instruirse para ser una verdadera experta de la cocina.

    Sin dudas, su vida ha sido vivida con plenitud por su enorme potencial para afrontar cada etapa gracias al apoyo recibido de su familia, que se ha transformado en el gran pilar de Malena. En cuanto a lo que significa para ella, la joven dijo sobre su familia: “Son lo más importante, los amo a todos y les agradezco el inmenso apoyo que me brindan siempre”.

MENSAJE DE SUS PADRES. Al finalizar la charla, Mary y Miguel quisieron manifestar lo que este ángel significa para ellos, y al respecto, expresaron: “Es el gran motivo de nuestra existencia. Su persona ilumina nuestra familia, es dueña de una dulzura enorme, y cada vez que nos sentimos tristes ella es la encargada de levantarnos el ánimo”. “Para mí es un placer y un verdadero orgullo poder pasear del brazo de mi hija. Es un ser muy respetuoso y centrado al que le agradezco la felicidad que me brinda a diario”, dijo Miguel emocionado.

    No se necesitan muchos motivos para decir por qué Malena se convirtió en la gran protagonista de esta historia de vida. Su dulzura la transforma en un ser muy especial, capaz de conquistar con su mirada angelical a cualquier persona. Evidentemente, estos niños son especiales, no por su discapacidad, sino por su capacidad para amar, progresar y enfrentar la vida. Jóvenes como Malena se convierten en verdaderos ejemplos de vida, dignos de elogiar y admirar.

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